23 de agosto de 2022

pimentos rellenos de cuscús y queso feta

 

Estando buscando como darle salida a las toneladas de pimientos verdes que tenemos (¿ideas?) me acordé que tenía esta receta sin publicar y que me viene bien para repetir con los susodichos.

Está sacada de forma literal del libro "Las recetas verdes de MasterChef", regalo de Concha y Manolo esta Navidad. La verdad que tiene bastantes recetas que están bien así que si buscáis un libro con recetas de base verduril (aunque no exclusivamente) pues aquí tenéis una buena propuesta.

No me olvido del blog, pero, la vida... :)

Ingredientes

· 4 pimientos rojos
· 200 g de tomates cherry
· 150 g de sémola (cuscús)
· 100 g de queso feta
· 75 g de aceitunas machacadas
· 4 dientes de ajo
· Zumo de 1/2 limón
· Perejil
· Cebolleta
· Salvia
· Aceite de oliva virgen extra
· Sal y pimienta
· Yogur natural

Preparación

1. Cortar los pimientos por la mitad, limpiarlos de semillas y colocarlos en una bandeja. Añadir los ajos aplastados y sin pelar. Incorporar los tomates lavados, echar un chorrito de aceite y salmpimentar.

2. Asar las verduras en un horno precalentado a 200 ºC durante 20 minutos o hasta que los pimientos estén blandos.

3. Mientras tanto, poner el cuscús en un bol con las aceitunas, el zumo de limón, cebolleta picada, unas hojas de salvia y una cucharada de aceite de oliva. Cubrir con agua hirviendo, tapar con un plato y dejar reposar unos minutos.

4. Recoger el jugo de los pimientos asados y la pulpa de los ajos y triturar. Añadir al cuscús y remover bien. Incorporar los tomates asados y volver a remover.

5. Rellenar los pimientos con la mezcla, desmenuzar el queso feta por encima y hornear de nuevo otros 30 minutos más.

6. Espolvorear con perejil picado y, si se desea, servir con una cucharada de yogur por encima.

Notas 

- No es necesario usar la salvia sino la encontráis fácilmente.

- Es una receta muy adaptable a los gustos de cada casa.


21 de junio de 2022

spanakopita(s)



En honor al ejercicio del triángulo, que me tuvo un buen rato entretenida sin saber resolverlo en su totalidad, pero intuyendo la solución.

Explicación breve de mi ausencia.

Bienvenido, verano.

Mix de versiones. Birulicioso tiene una receta estupenda muy bien explicada, y El Comidista y El invitado de Invierno nunca fallan.

Ingredientes

· 10 láminas de masa filo
· 400 g de espinacas
· 250 g de queso feta
· 2 cebolletas
· 1 huevo
· Perejil picado
· Eneldo fresco picado
· Pimienta negra
· Mantequilla

Preparación

1. Picamos las cebolletas y las rehogamos en una sartén.

2. Salteamos las espinacas con la cebolleta hasta que bajen su volumen. 

3. Ponemos a escurrir las espinacas sobre un colador para que pierdan el agua.

4. En un bol desmenuzaos el queso feta y lo mezclamos con el huevo y las verduras rehogadas. Sazonamos con pimienta negra y perejil y eneldo picados. Probamos de sal, es posible que no necesite nada, pero ya, a vuestro gusto. Reservar el relleno.

5. Ahora toca montar el plato. Hay dos opciones: un único pastel tipo empanada (más sencillo) o triángulos individuales. Lo que es importante saber es que la masa filo se reseca en seguida al contacto con el aire. Tenéis que ir manejando las láminas ágilmente y las que no estéis usando hay que mantenerlas tapadas con un paño limpio y ligeramente húmedo.

5a. Para el formato empanada. Ponemos cinco hojas de masa filo sobre el molde, pincelando con mantequilla entre hoja y hoja. Cubrimos con la capa de relleno. Repetimos poniendo hojas de masa filo por encima pintando con mantequilla entre capa y capa. Cerramos los bordes. Marcamos las raciones con un cuchillo cortando únicamente la primera hoja de pasta filo.

5b. Para los triángulos. Cogemos una hoja de masa filo, la pintamos con mantequilla y colocamos otra encima. Cortamos las hojas en tres tiras longitudinales. Colocamos el relleno en cada una de las tiras y plegamos en forma de triángulo. En la receta de Diana tenéis unos estupendos dibujetes de este proceso.

6. Al acabar el montaje, pincelamos la superficie y horneamos a 190 ºC. El pastel entero requerirá unos 45/60 minutos hasta que lo veamos crujiente y dorado. Las spanakopitas pequeñas triangulares necesitarán algo menos de tiempo, unos 20/25 minutos.

Notas

- Podéis sustituir la mantequilla por aceite de oliva.

- Una parte o la totalidad del queso feta se puede sustituir por ricotta o requesón.

- Es importante escurrir bien las espinacas para que el relleno quede compacto.

- Para trabajar ágilmente con la masa filo, me ha parecido muy útil este consejo de Diana de tener una superficie despejada y todo bien ordenadito.

- En una ocasión me sobró masa filo, probé a congelarla y no me gustó el resultado. Recomiendo comprarla fresca.



5 de abril de 2022

Paseo comidista por Bolonia y Florencia

Estoy a las puertas de un nuevo paseo comidista. Qué nervios.

Mi primer viaje en avión desde febrero de 2020. Mi segundo breve paseo comidista por Italia. Mi anhelo porque no sea el último. Cada vez que me acerco a este país siento que su gastronomía da para todo lo que se quiera gozar y escribir.

A ver qué sale.

El contexto

Laura me propuso hace un par de meses que fuera su acompañante en su incursión profesional en la Feria Internacional del Libro Infantil de Bolonia que, en esta edición, volvía a celebrarse de forma presencial. Me pareció un gran plan, lie a Alber y fuimos los tres.

Igual no hubiese conocido Bolonia sin ser por esa razón. Parece que hay otras ciudades o áreas de Italia que, de entrada, son más llamativas. También espero llegar a conocerlas. Sin embargo, creo que es más que recomendable visitar Bolonia. Tiene vida, es alegre, callejera, sabia, bonita, cultural, joven, antigua, reivindicativa, patrimonial y disfrutona. Me ha encantado. Ahora mismo hay vuelo directo desde Santiago y os voy a dar la brasa para que vayáis.

Además, también hicimos una miniexcursión de un día por Florencia y pudimos abraiarnos que es la palabra que mejor define coloquialmente en Galicia el síndrome de Stendhal. Florencia juega en una liga diferente del arte, la arquitectura, la belleza y la cultura y yo no soy capaz de plasmarlo por escrito.

Además, sé que no he venido aquí a hablar de palpitaciones causadas por Boticelli, Brunelleschi, Michelangelo y demás Tortugas Ninja aunque las hubiere, sino de una visión más terrenal de los sentidos y el placer.

Qué j********** bien hemos comido.

Aquí podría parar y sería un acertado resumen, pero para aquellas personillas que queráis curiosear, os dejo mi relato. Como han sido poquitos días, voy a optar por el orden cronológico, a ver qué tal funciona.

Antes del avión nos despedimos del barrio, no fuera a ser que no volviéramos

Sábado 19

Cena. Mientras esperábamos al señor del apartamento decidimos tomar contacto con el lugar y picotear piadina de scamorza y prosciutto con una Moretti en el bar de abajo. Después salimos a cenar, era tarde y tras de intentarlo en varios lugares, acabamos teniendo un huequito en la Pizzeria Ristorante Victoria. Parece que los sábados, en general, hay que reservar. Esta noche no hubo nada destacable, pedimos dos pizzas que estaban bien, correctas y el postre de la casa que resultó ser un merecumbé de tarta de limón, profiteroles y nata. El sitio era bien curioso, bonito con detalles rozando lo kitsch y nos sirvió para ponernos en contacto tibiamente con la ciudad.

Pizzas de bienvenida, bienvepizzas

 
Todo y nada a la vez

"Sensilla" y discreta

Domingo 20

Desayuno. Por la mañana pronto cogimos el tren para ir a Florencia y fue todo tan rápido que nos hallamos en Florencia sin desayunar. Ayuno intermitente obligado. Tras ver Santa Maria Novella decidimos que no podíamos más. En una pequeña cafetería antes de llegar al Duomo pedimos café y un tentempié. Laura dulce y nosotros salado. Un cornetto (la versión italiana del croissant), un hojaldre y una especie de focaccia/bocadillo que estaba bien.

Desayuno psicodélico

Comida. Merodeamos por las inmediaciones del Mercati de Sant'Ambrogio para comer, pero como era domingo la zona no estaba muy animada. No demasiado lejos encontramos la Trattoria Cesarino que tenía una terraza estupenda y estaba esperándonos claramente. Acertamos. En una bonita terraza acristalada nos recibieron con un prosecco de cortesía, vino blanco ligeramente espumoso. 

De antipasti (entrantes) pedimos una tabla de quesos donde nos ofrecieron mozzarella y tres curaciones de parmigiano reggiano (poco curado, semi y curado) acompañados de miel y mermelada de naranja.

Un queso, dos quesos, tres quesos, y hasta la luna que es un globo...

Como platos principales pedimos risotto de alcachofas que venia cubierto con un velo muy fino de una especie de tocino (lardo) de un denominación de origen de cuyo nombre no quiero acordarme, gnocchi con calabaza y trufa negra fresca (gnocchi alla zucca gialla e tartufo nero fresco) y una lombatina (lomo) de ternera con alcachofas (carciofi) fritas en tempura. Cualquiera de los tres platos, estaba realmente bueno. Nos gustan las alcachofas :D 

 

Lombatina alla aquerello, plato de la artista

Ñoquis naranjas con trufa, plato del no artista

El tocinillo era muy sutil

Merienda gelato. Tras un par de horas apampando en la Galería Uffizi recobramos fuerzas tomando un helado en la ribera del Arno con el Ponte Vechio de telón. Muy cremoso, muy rebueno, muy bucólico. Los tres pedimos chocolate (diferentes tipos) con algo más. El mío no era un helado frío, le pasó a Laura al día siguiente, sino una especie de "mousse" semifría. Tengo que averiguar qué es esto.

Cena. No pudimos coger el tren que queríamos para cenar en Bolonia y tuvimos que cenar en Florencia cerca de la estación, en el primer lugar en el que encontramos sitio.

Fue interesante probar la ribollita, plato tradicional de la cocina toscana. Ribollita quiere decir hervida dos veces y por lo que he estado averiguando es un plato de origen humilde: una sopa densa de pan, legumbres y verduras de la que se hacía una buena cantidad
en cocina de leña y recipiente de barro para ir comiendo los días sucesivos. 

No me pude acabar la cazuela de ribollita aunque me sirvió para su cometido, entrar en calor en el final del invierno "toscanés". 

"Rebollita" me he quedado después del viaje

Alber tomó pici con polpette (una pasta tipo spaguetti, pero de mayor calibre, con albóndigas) siendo él mismo su dama y su vagabundo y Laura se animó con un clásico, ravioli burro e salvia. Esta "salsa" no será la última vez que salga. Es una de esas combinaciones que funcionan. Chocolate y naranja, aceite y pimentón, mantequilla y salvia.

Burro e salvia siempre es bien

Las polpette de mi papá están más güenas


Lunes 21

De nuevo en Bolonia, entra en juego el mapa de Anna Mayer aka Panepanna. Sin esta guía el viaje hubiera sido otra cosa y, presumiblemente, otra cosa peor. Tuvimos la inmensa suerte de que en las semanas previas al viaje, con nuestros vuelos ya comprados, Anna publicó en su newsletter de suscripción P/aNNa Comer en Bologna: qué, cómo, dónde. Con lo útil que nos ha sido y sabiendo que tiene y tendrá mapas de otras ciudades italianas os recomiendo que os suscribáis. Además del mapa, adjunta un listado en pdf con los lugares recomendados, enlaces y una breve descripción clasificados por categorías (comer / café, helado y pastelería / compras).

A partir de este momento, fuimos casi exclusivamente a los sitios recomendados en el mapa y tuvimos un 100% de aciertos.

Desayuno. Cerca de nuestro apartamento estaba el local de calle Galliera de Forno Brisa, un horno y despacho de pan llevado por gente joven, con buen producto y cuidado en todo el proceso, desde origen de la harina hasta la divulgación. Desayunamos cornetto normal y relleno de crema y nos llevamos para el camino un pan stirata bianca al oglio que estaba buenérrimo.

"Fanculo la dieta" es uno de sus lemas, suscribimos

Comida. Fue el día que escogimos para probar alguno los clásicos de la cocina de la región de Emilia-Romagna y Grassilli un restaurante de toda la vida al que habría ido Juan Echanove, con fotos de cantantes de ópera en sus paredes nos pareció un buen lugar. 

Bologna es el lugar para comer pasta fresca y los tagliatelle son la pasta fresca boloñesa por excelencia. Además, es la pasta que normalmente acompaña al ragù. Ragù alla bolognesa es el nombre para lo que aquí conocemos como "salsa boloñesa", pero bien. Un guiso que comienza con su sofrito (el sofrito italiano por excelencia lleva zanahoria, apio y cebolla), carne, vino, leche y tomate cocinado lentamente hasta la sabrosura. 

Probablemente la foto más triste de la historia de unos tagliatelle al ragù

También probamos los tortellini in brodo, que son unos tortellini pequeños cocidos y servidos en un caldo sustancioso de ave. Fue, posiblemente, mi descubrimiento preferido de todo el viaje. Los tortellini pequeñitos también se llaman tortellini al mignolo porque se forman alrededor del meñique. De todo esto también os enteráis en la newsletter de Panepanna.

¡Tengo que repetirlo ya!

 
Sfoglia Rina, local top de venta de pasta fresca en Bologna, siempre hay cola, no pudimos ir



Orientación de precios en Sfoglia Rina

Merienda. Para merendar compramos en una frutería un par de naranjas tarocco sicilianas que estaban absolutamente excelsas. Para conocer más de estos cítricos (y otros muchos) os recomiendo leer el libro El país donde florece el limonero de Helena Attlee. Una auténtica delicia, las naranjas y el libro. 

Del Etna a la palma de mi mano, naranja sanguina tarocco
 

Merienda gelato. Tras haber subido los 498 escalones [cita requerida] de la Torre Asinelli nos merecíamos el helado del día. Los tomamos en la Cremeria la Vecchia Stalla. Nos pusimos de acuerdo para que nadie repitiera sabor y poder hacer cata. Yo pedí mi acierto seguro en helados: avellena (del Piamonte) con limón. De las tres que heladerías que probamos en el viaje, esta fue mi favorita.

Amor helado

La imagen de la felicità

La imagen de la cremosità

Cena. Sí, todavía teníamos hambre. Aprovechamos la nocturnidad para conocer el barrio de Bolognina, curiosear por el Mercato Albani y cenar y beber algo en Fermento. Es un sitio de platos sencillos y bocadilos, un bar hipster con buen ambientillo, juegos y gente charlando, muy agradable. Probamos una focaccia y un bocadillo de una combinación super buena y sorprendente (champiñones laminados crudos, puerros confitados, tomate seco en aceite, avellanas y gorgonzola). Nos jalamos uno sin sacar foto porque teníamos hambre y un segundo, sin sacar foto también, porque éramos felices.

Martes 22

Desayuno. De camino al centro volvimos a parar en Forno Brisa y probamos un bollo con trocitos de chocolate, pangocciolo. Aprovecho aquí para decir que no me proclamo en alabanzas del café italiano porque yo no consumo, pero mis compis de viaje estaban muy contentos.

Necesitamos más días en Forno Brisa

Comida. Este día nos pilló por la zona del Mercato di Mezzo

Puestos verduriles: radicchio (achicoria), friarelli (algo similar al grelo), carciofi... en Italia hay muuuuchas variedades chachis

Es una pena que traerse pasta fresca como recuerdo no parezca la mejor de las ideas

Teníamos curiosidad por conocer un sitio de la guía llamado la Osteria del Sole. Es una taberna de vinos, antigua, en la que solo sirven alcohol. Las instrucciones que teníamos eran "la comida te la llevas tú que les parece estupendamente". 

Local enxebre
 

Entramos tímidamente, sin comida, pedimos un prosecco y observamos. Viendo que el panorama era tal y como nos habían contado los clientes entraban con sus viandas y que con el estómago vacío nos íbamos a poner peneques, me acerqué a un puesto del mercado y nos compré comida para llevar. 

Volví a la Osteria con mi bandejita de tortelloni recién cocidos. Los tortelloni son el primo de Zumosol de los tortellini. Estos estaban rellenos de ricotta y espinacas y, de nuevo, con salsa de mantequilla y salvia. También compré tres arancini. Los arancini son una receta siciliana una suerte de croquetas de arroz que no pintaban nada aquí, pero yo ya llevaba un vino encima y había dejado a mi compañía persistiendo en lo de ponerse peneque. No tenía criterio al 100%.

Prosecco y lambrusco, influenciados por el Baco de Caravaggio de Florencia

 
Todo por el arte

En la Osteria pudimos observar con curiosidad antropológica la celebración láurea de dos recién graduadas italianas con su famiglia y amistades. La gran tropa llegó y mientras unos pedían botellas de vino, el resto sacaban de bolsas de rafia todo su despliegue comídistico (porchetta, encurtidos, quesos, panes, mortadella, fiambres varios) y montaban un opíparo festín celebratorio. 

Intentaron cantar dottore, dottore —la canción pegadiza que se canta en las graduaciones italianas—, pero en el local estaba prohibido cantar y soñar. No pudieron entonar, pero soñar, pudimos soñar.

Fotografiando de refilón el ambientillo

Una vez fuera de la taberna, fuimos en busca de un postre y compartimos un cannolo de la pastelería Gamberini. El cannolo en cuestión se me cayó al suelo en un alarde de torpeza, pero por todos es bien sabido que si el alimento pasa menos de cinco segundos en el pavimento, no se contamina
[cita requerida].

Los cannoli son también un dulce siciliano, una masa frita "cilíndrica" rellenable de queso ricotta y con algún adorno en forma de pistachos, ralladuras de cítricos, etc. Sé que Bologna no es el sitio para comerlos, peeeero, tampoco se tiran al suelo. Me tendréis que llevar a Sicilia.

Cannolo rescatado, cannolo feliz

Merienda y merienda gelato. Repetimos lo de merendar naranjas sanguinas (compradas en otro lugar y menos buenas que el día anterior) y nos tomamos un helado esperando a Laura en la Gelateria Majori. Probé el helado fior de latte, la madre de todos los helados, el sabor base sobre el que construyen los demás. Y cabría preguntarse si hacen falta todos los demás. Y luego cabría responder que sí.

Fior di latte e fragola (fresa)

Cena. Quisimos despedirnos de Bologna cenando en Piazza Aldrovandi, una plaza muy agradable con buen ambiente. Nos sentamos en una terraza a tomar un Aperol Spritz y las únicas sillas libres estaban en Ofelia (este lugar no está en la guía). Ofelia es un puesto vegetariano y nos venía muy bien algo de verdureo. El camarero nos montó un aperitivo con sus sugerencias y probamos una friittata de pasta con verduras, una cosa que no supimos nunca que fue y brécol cocido realmente bueno —lo del brécol no lo visteis venir, decid la verdad—.

Prueba testimonial del brécol cocido

Luego fuimos a pedir a otra caseta, I Panini di Miro. Es un sitio especializado en panini y piadinas con un pan realmente bueno. Compartimos unos panini de porchetta (cerdo asado) con dos combinaciones de diferentes verduras y quesos (pecorino con cebolla caramelizada y berenjena con salsa calabra) y nos los comimos felizmente los tres juntos sentados en un banco de la plaza bajo la luna.

PorchettiAMO

Fue la mejor de las despedidas.

 

Las casetas de Piazza Aldrovandi

Tres personitas felices

Para finalizar este paseo comidista quería añadir unas pinceladas sobre compras. Nos trajimos diferentes regalitos para no ser egoístas. Viajaron en la maleta Mortadella de Bologna con IGP, avellanas del Piamonte, alcaparras saladas y unas galletas de mantequilla. Diréis, pues vaya combinación, pero cada regalo estaba pensado. También tuve una tragedia con unos botes de passata y un facturamiento de maletas que no pudo ser por culpa de una persona incompetente del aeropuerto, pero es una historia que no contaré porque pese a su dramático final, no empañó todo lo demás.

Queda aquí descrito casi todo lo que degustamos, pero nos faltaron muuuuuuchas cosas de la lista:

- Otros alimentos típicos como tigelle, crescentine, cotoletta...
- Un montón de locales interesantes de la guía sin explorar, osterias, trattorias, ristorantes...
- Nuevos sabores de helados, pastas, fiambres, dulces, quesos...
- Tiendiñas y puestos de mercado donde gastarse los dineros y disfrutar de la oferta de colores y sabores, libros, artistadas, utensilios...

Con lo cual no me queda más remedio que volver para seguir constatando que los tres sobrenombres de Bologna, la dotta, la rossa y la grassa, están más que requetebien puestos.

¿Quién se viene conmigo? 

Más locales para visitar y aprender

Puestos de verdureo por cualquiera de los sorprendentes soportales de Bolonia

Bologna callejera

No pudimos probarlo todo


PD. Gracias a Laura por llevarnos, por su alegría contagiosa y por documentar bien el proceso gráficamente. Sin ella no habría post ni viaje. Gracias también a Alber por, como siempre, ponerlo todo tan fácil :)

11 de marzo de 2022

pastel de leche arrugado

 

Como me salté el aniversario del blog, hacía eones que no proponía una receta dulce y era urgentemente necesario ponerle remedio.

Este pastel de leche arrugado fue la receta elegida para el cumpleaños de María. Yo le doy a María unas opciones predeterminadas para que escoja, no os vayáis a pensar que ella decide qué quiere en su cumpleaños. ¡Que osadía!

El pastel se hace relativamente rápido, es resultón y está muy bueno, así que si tenéís eventos, consideradlo como opción.

Además, os podéis tirar el pisto de que se trata de una receta de tradición griega. Al menos, griega es la masa filo y esta receta viene recogida en el estupendo libro de La cocina de Vefa, que es un bonito regalo que me podéis hacer por los servicios prestados. Ea, quien dijo jeta. 

Mientras no tengo el libro, ya os vale, me he basado en la receta de Miriam de El invitado de invierno que aporta un vídeo ilustrativo y que hace todo lo hace bien y bonito como os he contado en innumerables ocasiones.

Ingredientes

· 8 o 10 láminas de masa filo
· 100 g de mantequilla clarificada
· 400 g de leche entera
· 4 huevos
· 110 g de azúcar
· Una cucharadita de extracto de vainilla
· Una cucharadita de canela
· Azúcar glas para espolvorear (opcional)

Preparación

1. Comenzamos por clarificar la mantequilla. Para ello, fundimos la mantequilla, retiramos las espumas/impurezas y decantamos para que se separe el suero de la grasa. Esa parte grasa es la que nos interesa, la mantequilla clarificada.

2. Pintamos el molde que vayamos a usar con mantequilla clarificada. Ojo, el molde no puede ser desmontable, tiene que ser de una pieza y apto para el horno.

3. Nos toca manipular la masa filo. La masa filo se seca muy rápidamente por lo que hay que ser medianamente ágil y las hojas que no estemos usando taparlas con un paño ligeramente húmedo para que no se sequen.

4. Plegamos una hoja en acordeón y la colocamos en el molde siguiendo el borde circular. Repetimos con el resto de hojas haciendo una espiral hasta que tengamos el molde completo.

5. Pintamos toda la superficie de las hojas masa filo con mantequilla clarificada.

6. Horneamos a 180º durante 25-30 minutos hasta que la tarta esté dorada.

7. Batimos los huevos con el azúcar, la leche y la vainilla hasta obtener una "crema" ligera. 

8. Cuando la masa filo esté cocida, vertemos la crema sobre el molde rellenado todos los huequitos entre la masa filo. Tamizamos canela por encima.

9. Horneamos durante 25-30 minutos más hasta que la crema esté cuajada.

10. Sacamos del horno y dejamos enfriar. Podemos espolvorear con azúcar glas.

Notas 

- ¿Por qué usamos mantequilla clarificada? Resiste mejor las altas temperaturas. Os dejo un post de Webos Fritos donde se explica como hacer mantequilla clarificada. Si estáis en Galicia, usad manteca cocida que es lo mismo y se encuentra fácil.ç

- Es una tarta estupenda para hacer en el día. Al día siguiente la masa filo pierde parte de su crujiente.

- Otro día voy a probar a aromatizar previamente la leche con limón porque somos firmes amantes del limón. Creo que me va a gustar todavía más. Si hacéis esto, tened cuidado de enfriar previamente la leche antes de mezclarla con los huevos para que no se cuajen.

1 de marzo de 2022

olla gitana murciana


Para estos días frios e inciertos, un plato de cuchara siempre es buena idea.

Es una receta tradicional de la huerta murciana y regiones colindantes. Me imagino que habrá tantas variantes como cocinas, pero, en general, tiene un par de características significativas: el uso de la pera y el toque final con la hierbabuena. 

La probó Alber en el comedor del trabajo y desde entonces la repetimos con frecuencia, ¡nos gusta mucho!

Para aprender la receta nos hemos basado en esta entrada de Mercado Calabajío que siempre es una buena referencia en este tipo de pucheros tradicionales y tiene unos "paso a paso" que yo no ofreceré nunca porque no me da la vida.

Si queréis otras recetas de legumbres calentitas echadle un ojo a las siguientes. A ver si voy ampliando la colección :D

- Harira
- Caldo gallego
- Dhal de lentejas rojas
- "Mis" lentejas

Ingredientes

· 250 g de garbanzos remojados de víspera
· 150/200 g de judías verdes
· Una pera
· 150/200 g de calabaza
· Un puñado de almendras
· Dos dientes de ajo
· Una rebanada de pan
· Aceite de oliva
· Una cebolleta
· Un tomate
· Una cucharadita de pimentón
· Azafrán
· Caldo de verduras/agua
· Hierbabuena (opcional)

Preparación

1. Ponemos a cocer los garbanzos en agua unas dos horas a fuego suave hasta que estén tiernos. Si lo hacéis en olla rápida será una hora aproximadamente.

2. Mientras, pelamos y cortamos en trozos menudos las judías verdes, la calabaza y la pera.

3. Cuando las legumbres estén cocidas, añadimos las hortalizas y un pellizco de sal y cocemos durante 30 minutos más. Si necesitáis añadir líquido podéis completar con agua o caldo de verduras.

4. Freímos en una sartén a fuego suave una rebanada de pan, un puñado de almendras y un par de dientes de ajo. Retiramos cuando estén dorados, añadimos unas hebras de azafrán y machacamos en el mortero hasta obtener un buen majado.

5. En la misma sartén sofreímos ahora una cebolla. Cuando esté blandita y transpartente, añadimos una cucharada de pimentón dulce y rehogamos conjuntamente. Acto seguido añadimos un tomate troceado bien maduro y cocinamos todo a fuego suave unos 10 minutos.

6. Cuando tengamos el sofrito listo, lo añadimos a la olla con el majado. Cocemos todo conjuntamente 15 minutos más a fuego suave para que se integren los sabores.

7. Finalmente, rectificamos de sal y añadimos un poquito de menta hierbabuena.

Notas

- Se suelen combinar dos tipos de legumbres: alubias y garbanzos.
- La hierbabuena en el puchero se nos puede hacer extraña a los que no vivimos en el sur, pero yo recomiendo probarla el primer día cada uno en su plato y así sabréis si os gusta. Por casa, lo preferimos sin.
- Al final de la cocción también se le suele añadir un chorrito de vinagre para realzar el sabor.

7 de febrero de 2022

crema de calabacín con albahaca

Sopita verde busca casa de adopción.

Razón aquí.

Una revisión —que diría una persona con ínfulas como yo— de la clásica crema de calabacín y quesitos, pesadilla de las criaturas criadas en los 90.

Recuerdo que yo tenía una prima con odio fervoroso este plato y su hermano y yo nos comíamos sin que se notase (o eso pensábamos nosotros) cucharadas de su puré para que acabase antes. Empatía infantil. Que no se diga.

En cualquier caso, esto no os va a suceder con esta crema. Gusta a pequeños y mayores.

La receta está sacada de la cuenta de instagram de Foodtropia.

Ingredientes

· Un calabacín
· Un puerro
· Una cebolla pequeña
· Aceite de oliva virgen extra
· Un puñado de albahaca
· Sal
· Pimienta negra
· Queso feta
· Caldo de verduras

Preparación

1. Picamos el puerro y la cebolla y los ponemos a pochar en una olla capaz con un chorro de aceite de oliva.

2. Cuando la cebolla y el puerro estén transparentes, añadimos el calabacín en trozos. Dejamos rehogar unos minutos.

3. Añadimos el caldo de verduras y llevamos a ebullición a fuego medio. El calabacín se cuece bastante rápido.

4. Fuera del fuego añadimos el puñado de albahaca y trituramos hasta obtener una textura fina. Salpimentamos al gusto.

5. Servimos bien calentita con unas migas de queso feta.

Notas 

- Todos los años intento añadir alguna crema/puré para estos días más fríos. Aquí veis propuestas con diferentes ingredientes. El mundo de las cremas es infinito.

De zanahorias y curry
De calabaza y naranja
De champiñones y castañas
De brecol y manzana
De coliflor
De peras y nabo

- Si queréis dar más sabor, podéis asar previamente las verduras, en vez de rehogarlas.

24 de enero de 2022

guiso de pollo con naranja


Pocas palabras que si no me cuesta arrancar. Me lo tengo que poner fácil. Comenzamos 2022 con un guiso de pollo a la naranja apto para tiempos fríos, cuesta de enero, buenos propósitos, esas cosas...

Me queda pendiente celebrar los 10 añitos que el blog cumplió en noviembre. Pero tengo ideas :D

Ingredientes

· Un pollo troceado
· 2 naranjas
· Una cebolla
· Dos dientes de ajo
· Un vasito de "triple sec", licor de naranjaÇ
· Champiñones
· Caldo de pollo
· Harina
· Orégano
· Aceite de oliva virgen extra
· Pimienta negra
· Sal
· Picadillo de pistachos y jamón serrano (opcional)

Preparación

1. De víspera ponemos a marinar el pollo con el zumo de dos naranjas, los dientes de ajo machacado y unos greanos de pimienta negra. Lo dejamos reposar por la noche en la nevera.

2. Al día siguiente, escurrimos el pollo y lo enharinamos teniendo cuidado de sacudir el exceso de harina.

3. Freímos por tandas el pollo en aceite de oliva hasta que esté dorado. Vamos reservando en una fuente.

4. Pelamos y picamos la cebolla.

5. En el aceite de freír el pollo comenzamos a pochar la cebolla a fuego suave. Lo sofreímos todo hasta que esté dorado.

5. Cuando tengamos la cebolla pochada añadimos los ajos de la marinada y cáscara de naranja cortada en juliana. Dejamos cocinar unos minutos más. 

6. Echamos una cucharada de harina y dejamos que se dore.

7. Incorporamos el brandy. Dejamos que hierva para evaporar el alcohol. Echamos los trozos de pollo. Rellenamos con agua o caldo de pollo sin que cubra la carne del todo.

8. Cocemos el conjunto lentamente durante 30, 40 minutos aproximadamente removiendo de vez en cuando. A mitad de la cocción añadimos los champiñones cortados en cuartos.

9. Pasado ese tiempo, incorporamos el picadillo de jamón y pistachos, añadimos orégano y rectificamos de sal y pimienta.

10. Servimos acompañado de patatas fritas o arroz blanco. 

Notas

- El picadillo de pistachos y jamón se prepara mezclando pistachos picados con lonchas de jamón horneado hasta que se seque y hecho polvillo.