23 de diciembre de 2019

bollos suecos de Santa Lucía


Tenía (y tengo) una colección de cuentos de Leo Leo que leía bastante de pequeña. En uno de ellos se comentaba que la Navidad en Suecia comenzaba el día 13, día de Santa Lucía. 

En esas páginas, se mostraban ilustraciones de niñas suecas, con coronas verdes, rubias trenzas y vestidos blancos, que portaban velas y dulces. A la "pequeña yo" de ocho años no podía hacerle más ilusión que toda esa magia de la navidad se vinculara al nombre de Lucía. De alguna forma, yo me sentía un elfo sueco.

Y así crecí. No me juzguéis. Muy de cuentos de hadas, estampas bucólicas y frutas del bosque. 

A día de hoy, sin perder la esperanza de parecer una modelo sueca, he optado por replicar lo que sí está de mi mano y traeros la receta de los bollos de Santa Lucía.

La he tomado del libro Postres y otras dulcerías de Pamela, la autora del blog Uno de Dos aunque también la tiene en su blog. La he chequeado con la receta de Miriam en María Lunarillos, pero sobre todo os recomiendo pasaros por este blog de Vivir en Suecia donde nos relata profusamente toda la historia de los lussekatter o lussebullar (el nombre sueco de los bollitos) y donde he tomado prestada la siguiente imagen.


Yo me veía así de pequeña.

Ingredientes (unas 12 piezas)

· 320 g de leche entera
· 500 g de harina de fuerza
· 50 g de mantequilla
· 80 g de azúcar
· Un huevo para la masa + un huevo para pincelar
· Una pizca de sal
· 15 g de levadura fresca o 5 g de levadura seca
· Una cucharadita de semillas de cardamomo
· Cerezas o pasas secas

Preparación

1. Calentamos la leche en un cazo con las hebras de azafrán. Mientras se templa, el azafrán infusiona la leche dándole color. Añadimos la mantequilla para que se derrita y la levadura para disolver.

2. En un bol mezclamos los ingredientes secos: la harina, el azúcar, la sal y el cardamomo molido. Incorporamos ahora la mezcla de leche y el huevo y comenzamos a amasar.

3. Tenemos que amasar hasta conseguir una bola elástica, lisa y brillante. Podéis ayudaros de una amasadora o practicar el amasado francés, o mezclar métodos. En ambos casos, ayuda amasar durante un par de minutos y dejar reposar la masa otros diez.

4. Una vez obtenida la masa, la dejamos fermentar en un cuenco engrasado hasta que casi duplique su volumen. Esto dependerá de la temperatura ambiente, ahora en invierno, cuesta un poco más que arranquen.

5. Sacamos la masa del bol sobre una superficie ligeramente engrasada o enharinada. Desgasificamos la masa apretando suavemente con los dedos.

6. Hacemos porciones del mismo peso (aproximadamente unas 12). Las preformamos en forma de rollito y las dejamos reposar cinco minutos para que después sea más sencillo manejarlas.

7. Estiramos el rollito hasta obtener un cordón de unos 25/30 cm y de sección uniforme. Le damos forma de S enrollando los extremos y fijándolos bien para que no se separen en el horno. Colocamos una cereza seca o una pasa en cada unión.

8. Pincelamos los bollos con huevo batido y los colocamos en una bandeja forrada con papel de hornear para que fermenten por segunda vez (aproximadamente unos 30 o 45 minutos).

9. Cuando hayan levado de nuevo, volvemos a pincelar con huevo batido y horneamos unos 20 minutos a 180ºC.

10. Dejamos enfriar sobre una rejilla.

Notas

- La bollería casera no aguanta mucho tierna, pero al día siguiente podéis tostar los bollitos  o pasarlos por la sartén con un poco de mantequilla y tienen una segunda salida muy digna.
- No os desesperéis con la masa pegajosa del principio, si no domináis la técnica de amasar, apoyaros mucho en los reposos de la masa. Os lo hará mucho más fácil.
- Es importante que para estas masas enriquecidas intentéis buscar harina de fuerza.
- Tenéis otras recetas de bollos de este estilo en el blog: panecillos de leche, brioche de calabaza o caracolas de crema de chocolate. Aún me faltan muchas, ¡son las masas que más me divierte hacer!

7 de diciembre de 2019

ravioli de calabacín rellenos de queso


La vida tiene estas cosas.

Hace una semana hacía cenas para gentes lindas. Desde hace unos días, gentes lindas me cuidan a mí.


Y con lo bonito hay que quedarse :)

Os dejo el primer plato de la cena, unos paquetitos de calabacín rellenos de queso que me gustaron muchisísimo. Pienso repetir en fechas próximas, guiño, guiño, y así aprovechar para para rehacer la foto. Con la salsa de tomate lista, la receta da menos trabajo del que parece.

El platillo está sacado de El invitado de Invierno y esta vez he copiado hasta la bandeja (se ha dado la casualidad de que yo la tenía por casa también). Sin embargo, para escoger los quesos, he tirado de variedades locales, que siempre está bien.

Que aproveite!

Ingredientes (para unos 30/40 raviolis)

· 4 calabacines medianos
· Queixo do Cebreiro (unos 500 g)
· Queso de cabra (unos 300 g)
· 300 g de espinacas 
· 10 o 12 tomates secos
· Una cebolla mediana pochada
· Unos 100 g de piñones
· Salsa de tomate casera
· Tomates cherry
· Albahaca

Preparación

Para el relleno de queso

1. Hay que cocinar la cebolla. Una opción es asarla en el horno envuelta en papel de aluminio a 200 ºC hasta que esté tierna. La otra opción es pocharla en una sartén con aceite hasta que esté dorada y luego escurrirla bien.

2. Metemos las espinacas en el microondas un par de minutos y las picamos finamente.

3. Hidratamos los tomates secos con agua caliente y los troceamos.

4. En un bol capaz echamos los dos quesos y los chafamos con un tenedor hasta que estén bien integrados.

5. Incorporamos en el bol las espinacas, la cebolla, los tomates y los piñones y mezclamos bien hasta obtener una pasta homogénea.

Para los paquetes de calabacín

1. Lavamos bien los calabacines.

2. Con la ayuda de una mandolina, un cortador de queso, un pelador del ancho del calabacín o mucha paciencia y un cuchillo hacemos láminas logitudinales de calabacín. No tiréis los restos que te sobren, resérvalos para un pisto, un puré o una tortilla.

3. Colocamos dos láminas de calabacín superpuestas en cruz y echamos una buena cucharada del relleno en el medio de la cruz. Después cerramos el paquete y lo sujetamos con un palillo. Como la crema es bastante firme, no hay problema con que "se salga".

4. Cubrimos una fuente para horno con una capa de salsa de tomate y vamos colocando con mimo los calabacines y, a continación, decoramos con los tomate cherry. Añadimos un chorro de aceite virgen extra.

5. Metemos la fuente en el horno precalentado a 190-200 ºC y horneamos sobre 45 minutos hasta que la salsa se haya reducido y los calabacines estén doraditos. Tened en cuenta que tanto los calabacines como los tomates cherry sueltan mucha agua. Podéis poner el aire en el horno que favorecerá el secado.

Notas

- Es la típica receta de cantidades muy orientativas.
- El queso tiene que ser un queso denso y espeso, para que el relleno no sea pegajoso. Un queso crema va a funcionar algo peor.
- Si las rodajas de calabacín os quedan muy gruesas y veis que no son flexibles para hacer los paquetitos se pueden pasar un poquito por la plancha o por el microondas.
- El relleno admite infinidad de variantes y puede ser muy útil para aprovechar restos de nevera.
- Se puede hacer una bechamel y gratinar el plato, pero para mí, de esta forma queda muy equilibrado.
- Es un plato que se puede hacer con anterioridad y darle un calentón antes de comer/cenar. Queda un poco menos bonito porque se apagan los colores, pero muy rico igualmente.
- Es posible que os sobre relleno, pero está muy rico en unas tostadas al día siguiente. También puede servir para alegrar una pasta o un salteado de verduras.