23 de diciembre de 2019

bollos suecos de Santa Lucía


Tenía (y tengo) una colección de cuentos de Leo Leo que leía bastante de pequeña. En uno de ellos se comentaba que la Navidad en Suecia comenzaba el día 13, día de Santa Lucía. 

En esas páginas, se mostraban ilustraciones de niñas suecas, con coronas verdes, rubias trenzas y vestidos blancos, que portaban velas y dulces. A la "pequeña yo" de ocho años no podía hacerle más ilusión que toda esa magia de la navidad se vinculara al nombre de Lucía. De alguna forma, yo me sentía un elfo sueco.

Y así crecí. No me juzguéis. Muy de cuentos de hadas, estampas bucólicas y frutas del bosque. 

A día de hoy, sin perder la esperanza de parecer una modelo sueca, he optado por replicar lo que sí está de mi mano y traeros la receta de los bollos de Santa Lucía.

La he tomado del libro Postres y otras dulcerías de Pamela, la autora del blog Uno de Dos aunque también la tiene en su blog. La he chequeado con la receta de Miriam en María Lunarillos, pero sobre todo os recomiendo pasaros por este blog de Vivir en Suecia donde nos relata profusamente toda la historia de los lussekatter o lussebullar (el nombre sueco de los bollitos) y donde he tomado prestada la siguiente imagen.


Yo me veía así de pequeña.

Ingredientes (unas 12 piezas)

· 320 g de leche entera
· 500 g de harina de fuerza
· 50 g de mantequilla
· 80 g de azúcar
· Un huevo para la masa + un huevo para pincelar
· Una pizca de sal
· 15 g de levadura fresca o 5 g de levadura seca
· Una cucharadita de semillas de cardamomo
· Cerezas o pasas secas

Preparación

1. Calentamos la leche en un cazo con las hebras de azafrán. Mientras se templa, el azafrán infusiona la leche dándole color. Añadimos la mantequilla para que se derrita y la levadura para disolver.

2. En un bol mezclamos los ingredientes secos: la harina, el azúcar, la sal y el cardamomo molido. Incorporamos ahora la mezcla de leche y el huevo y comenzamos a amasar.

3. Tenemos que amasar hasta conseguir una bola elástica, lisa y brillante. Podéis ayudaros de una amasadora o practicar el amasado francés, o mezclar métodos. En ambos casos, ayuda amasar durante un par de minutos y dejar reposar la masa otros diez.

4. Una vez obtenida la masa, la dejamos fermentar en un cuenco engrasado hasta que casi duplique su volumen. Esto dependerá de la temperatura ambiente, ahora en invierno, cuesta un poco más que arranquen.

5. Sacamos la masa del bol sobre una superficie ligeramente engrasada o enharinada. Desgasificamos la masa apretando suavemente con los dedos.

6. Hacemos porciones del mismo peso (aproximadamente unas 12). Las preformamos en forma de rollito y las dejamos reposar cinco minutos para que después sea más sencillo manejarlas.

7. Estiramos el rollito hasta obtener un cordón de unos 25/30 cm y de sección uniforme. Le damos forma de S enrollando los extremos y fijándolos bien para que no se separen en el horno. Colocamos una cereza seca o una pasa en cada unión.

8. Pincelamos los bollos con huevo batido y los colocamos en una bandeja forrada con papel de hornear para que fermenten por segunda vez (aproximadamente unos 30 o 45 minutos).

9. Cuando hayan levado de nuevo, volvemos a pincelar con huevo batido y horneamos unos 20 minutos a 180ºC.

10. Dejamos enfriar sobre una rejilla.

Notas

- La bollería casera no aguanta mucho tierna, pero al día siguiente podéis tostar los bollitos  o pasarlos por la sartén con un poco de mantequilla y tienen una segunda salida muy digna.
- No os desesperéis con la masa pegajosa del principio, si no domináis la técnica de amasar, apoyaros mucho en los reposos de la masa. Os lo hará mucho más fácil.
- Es importante que para estas masas enriquecidas intentéis buscar harina de fuerza.
- Tenéis otras recetas de bollos de este estilo en el blog: panecillos de leche, brioche de calabaza o caracolas de crema de chocolate. Aún me faltan muchas, ¡son las masas que más me divierte hacer!

7 de diciembre de 2019

ravioli de calabacín rellenos de queso


La vida tiene estas cosas.

Hace una semana hacía cenas para gentes lindas. Desde hace unos días, gentes lindas me cuidan a mí.


Y con lo bonito hay que quedarse :)

Os dejo el primer plato de la cena, unos paquetitos de calabacín rellenos de queso que me gustaron muchisísimo. Pienso repetir en fechas próximas, guiño, guiño, y así aprovechar para para rehacer la foto. Con la salsa de tomate lista, la receta da menos trabajo del que parece.

El platillo está sacado de El invitado de Invierno y esta vez he copiado hasta la bandeja (se ha dado la casualidad de que yo la tenía por casa también). Sin embargo, para escoger los quesos, he tirado de variedades locales, que siempre está bien.

Que aproveite!

Ingredientes (para unos 30/40 raviolis)

· 4 calabacines medianos
· Queixo do Cebreiro (unos 500 g)
· Queso de cabra (unos 300 g)
· 300 g de espinacas 
· 10 o 12 tomates secos
· Una cebolla mediana pochada
· Unos 100 g de piñones
· Salsa de tomate casera
· Tomates cherry
· Albahaca

Preparación

Para el relleno de queso

1. Hay que cocinar la cebolla. Una opción es asarla en el horno envuelta en papel de aluminio a 200 ºC hasta que esté tierna. La otra opción es pocharla en una sartén con aceite hasta que esté dorada y luego escurrirla bien.

2. Metemos las espinacas en el microondas un par de minutos y las picamos finamente.

3. Hidratamos los tomates secos con agua caliente y los troceamos.

4. En un bol capaz echamos los dos quesos y los chafamos con un tenedor hasta que estén bien integrados.

5. Incorporamos en el bol las espinacas, la cebolla, los tomates y los piñones y mezclamos bien hasta obtener una pasta homogénea.

Para los paquetes de calabacín

1. Lavamos bien los calabacines.

2. Con la ayuda de una mandolina, un cortador de queso, un pelador del ancho del calabacín o mucha paciencia y un cuchillo hacemos láminas logitudinales de calabacín. No tiréis los restos que te sobren, resérvalos para un pisto, un puré o una tortilla.

3. Colocamos dos láminas de calabacín superpuestas en cruz y echamos una buena cucharada del relleno en el medio de la cruz. Después cerramos el paquete y lo sujetamos con un palillo. Como la crema es bastante firme, no hay problema con que "se salga".

4. Cubrimos una fuente para horno con una capa de salsa de tomate y vamos colocando con mimo los calabacines y, a continación, decoramos con los tomate cherry. Añadimos un chorro de aceite virgen extra.

5. Metemos la fuente en el horno precalentado a 190-200 ºC y horneamos sobre 45 minutos hasta que la salsa se haya reducido y los calabacines estén doraditos. Tened en cuenta que tanto los calabacines como los tomates cherry sueltan mucha agua. Podéis poner el aire en el horno que favorecerá el secado.

Notas

- Es la típica receta de cantidades muy orientativas.
- El queso tiene que ser un queso denso y espeso, para que el relleno no sea pegajoso. Un queso crema va a funcionar algo peor.
- Si las rodajas de calabacín os quedan muy gruesas y veis que no son flexibles para hacer los paquetitos se pueden pasar un poquito por la plancha o por el microondas.
- El relleno admite infinidad de variantes y puede ser muy útil para aprovechar restos de nevera.
- Se puede hacer una bechamel y gratinar el plato, pero para mí, de esta forma queda muy equilibrado.
- Es un plato que se puede hacer con anterioridad y darle un calentón antes de comer/cenar. Queda un poco menos bonito porque se apagan los colores, pero muy rico igualmente.
- Es posible que os sobre relleno, pero está muy rico en unas tostadas al día siguiente. También puede servir para alegrar una pasta o un salteado de verduras.

24 de noviembre de 2019

rosquillas de naranja

rosquillas de naranja

El lunes 18 de noviembre el blog cumplió ocho años y sabéis que me gusta celebrar estas cosas. Me parece un logro que continúe.

Ayer estaba en casa sola y aburrida, con tareas pendientes que no me apetecían y era ¡de día! Se daban las condiciones perfectas para ponerse el delantal (metafórico), trastear y sacar fotos con luz natural. Llevaba tiempo queriendo probar y tener una receta de rosquillas (me gustan mucho las rosquillas) y, aunque siempre es lío ponerse a hacer dulces fritos, estas no llevan demasiado tiempo.

Buscaba unas rosquillas esponjosas y la receta de Cocinera y madre da lo que promete y, además, con vídeo. Gracias.

¡Ay! Ese momento en el que probé la primera rosquilla solo para saber si iba por buen camino no porque me pueda el ansia– y era tierna y blandita y buenérrima, fue la celebración que estaba buscando con mi mismidad y una constatación más de todas las razones por las que escribo aquí y por la que seguir ocho años más.

Luego metí todas las rosquillas en una lata y las fui repartiendo a lo largo de la tarde porque, como todo en la cocina, es mejor si es compartido :)

PD. El precioso pie de tarta de Bordallo Pinheiro me lo trajo María desde Lisboa.

Ingredientes (para unas 20/22 rosquillas)

· 500 g de harina de trigo común
· 150 g de zumo de naranja
· 150 g de aceite de oliva
· 80 g de azúcar
· 2 huevos
· Un sobre de levadura química
· Una pizca de sal
· Ralladura de naranja
· Unas gotas de licor de naranja
· Piel de naranja

Para freír

· Aceite de oliva abundante.


Para espolvorear

· Azúcar y canela

Preparación

1. Infusionamos el aceite con la piel de naranja. Calentamos el aceite sin que llegue a hervir ni humear con la monda de naranja. Dejamos enfriar por completo.

2. Exprimimos el zumo y rallamos la naranja.

3. En un bol mezclamos todos los ingredientes (harina, azúcar, sal y levadura, aceite, zumo, ralladura y huevos) hasta que estén bien integrados. Utilizad una rasqueta o vuestras manos. La masa es bastante pegajosa. No os asustéis y resistid las intenciones de echarle más harina. Cuando esté bien mezclada, se deja reposar tapada, al menos 30 o 40 minutos. Yo me fui a ver dos capítulos de Friends.

4. Durante el tiempo de reposo, la masa se transforma y se hace manejable. De todas formas, embadurnaros las manos con un poco de aceite de oliva para el formado.

5. Para formar las rosquillas hay dos formas. Cogemos una porción de masa, la estiramos en forma de cilindro y la enrollamos sobre sí misma o hacemos una pequeña bolita y le practicamos un agujero que después abrimos.


6. Freímos en aceite abundante aceite. A mí me gusta hacer las frituras en un cazo. Tenemos que ir de pocas en pocas rosquillas. El aceite debe estar caliente, aunque no demasiado, se tienen que dorar, pero también hacer por dentro. En mi cocina de inducción iba alternando entre el 6 y el 7 (en una escala de 1 a 9).

7. Sacamos las rosquillas y las escurrimos. Suelo hacer doble "escurrimiento" porque así hacía mi abuelo Fernando las croquetas. Primero, en un colador de malla y luego sobre un plato con papel absorbente.

8. Antes de que se enfríen rebozamos las rosquillas con una mezcla de azúcar y canela (piii, pii, pi, pimienta y claaaaavo, pimienta y claaaavo).

Notas

- Se puede hacer una variante con limón y anís.
- Utilizad un aceite de oliva virgen de una variedad suave (arbequina por ejemplo). Si os sabe mucho a aceite, podéis utilizar uno refinado o mezclar con girasol. Cada uno, que escoja.
- Freír pocas rosquillas a un tiempo (en mi caso fui de dos en dos) mejora notablemente la calidad de la fritura. Se controla mejor la temperatura y no se empapuzan en aceite.


rosquillas de naranja

31 de octubre de 2019

bonito en rollo


Receta de salseo + bonito + pan = Tropecentésima receta favorita.

Es que resulta que ahora soy profe de mates. Aunque todavía me entiendo mejor con mis sartenes que con la chavalada. Aunque a veces tenga la sensación de estarles explicando raíces cuadradas a sartenes. Y de que estas últimas me hacen más caso.

Pero a lo que vamos, que no es momento de lloros. Os dejo en vísperas de Samaín una receta asturianina que viajando por la cornisa cantábrica nos llega también a Cedeira en fiestas de guardar. 

Y como para todo lo que los millenials no deberíamos perder, recurro a El Invitado de Invierno y a las madres y abuelas de mis amigas.

La foto no es buena, pero es que ahora la mayoría de las veces cocino de noche para llevarme un táper y no puedo sacar fotos con luz natural. Y no quiero no publicar por eso. Espero que me lo sepáis perdonar.

Ingredientes (3 personas)

· Dos rodajas de bonito (sería medio kg aproximadamente)
· Una cebolla grande
· Un diente de ajo
· Una zanahoria (opcional)
· Un pimiento rojo
· Dos tomates pelados y triturados
· Huevo
· Pan rallado
· Aceite
· Vino blanco
· Sal

Preparación

1. Pelamos y picamos la cebolla y la zanahoria finamente. Pelamos y majamos el ajo.

2. En una sartén pochamos las hortalizas picadas y el ajo hasta que estén empezando a dorarse.

3. Mientras se doran las verduras, picamos el bonito a cuchillo lo más fino que podamos.

4. Retiramos las verduras con un colador y escurrimos el aceite. Reservamos.

5. Mezclamos un tercio del sofrito con el bonito picado. 

6. Amalgamos la mezcla de bonito y verduras con un huevo ligeramente batido. Después echamos un par de cucharadas de pan rallado hasta que obtengamos una masa fácilmente moldeable. 

7. Hacemos los rollos como quien juega con plastilina. Podéis hacer dos rollos medianos o varios más pequeños. Intentad que sean del mismo tamaño para que después se hagan de manera uniforme.

8. Rebozamos con pan rallado los rollos de bonito y los freímos hasta que estén bien dorados con el aceite escurrido previamente.

9. Al sofrito reservado, le incorporamos el tomate triturado y el vino. Se puede triturar la salsa en este momento. Si está muy espesa, añadimos un poquito de agua. Sazonamos la salsa.

10. Vertemos la salsa en la cazuela con el bonito y cocemos tapado conjuntamente a fuego lento durante 30-40 minutos.

11. Dejamos reposar una noche para que se asienten los sabores y el rollo de bonito sea más fácil de cortar. Podemos acompañar con unas ricas patatas fritas. 

Notas

- Se puede añadir yema de huevo a la mezcla de bonito para que nos ayude a amalgamar.
- Se puede rebozar también con harina.
- Los rollos de bonito congelan muy bien.
- Lo de la zanahoria es opcional, pero cuando no tengo pimiento rojo la utilizo.
- Se puede picar el bonito con picadora, pero yo no tengo. Aunque Míriam recomienda hacerlo a cuchillo.

13 de octubre de 2019

empanada de manzana

empanada de manzana

De lo que se come, se cría. 

Este debería ser mi único aporte a esta entradilla.

Sin embargo, lo que más me gusta de la empanada de manzana es que me lleva directa a la montaña lucense, y eso, nunca se me olvida.

:-)

La receta que he seguido proviene de La cocina de Frabisa. La escogí por el hecho de que al no llevar levadura, no tiene tiempos de levado. Me pareció muy práctico y tenía prisa.

Ingredientes

Para la masa

· 400 g de harina de trigo
· 100 g de harina de centeno integral
· 150 g de aceite de girasol
· 150 g de leche
· Un huevo ligeramente batido
· 8 g de sal

Para el relleno

· 5 o 6 manzanas medianas
· Zumo de un limón
· Tres cucharadas de azúcar (opcional)
· 40 g de mantequilla

Preparación

Masa

1. Pesamos y medimos los ingredientes.

2. Volcamos todos los ingredientes en bol y comenzamos a amasar hasta que tengamos una bola.

3. Dejamos reposar unos 15 minutos, mientras preparamos el relleno.

Relleno

4. Pelamos las manzanas y las cortamos en láminas finas.

5. En otro bol, mezclamos las manzanas con el azúcar y las rociamos con zumo de limón. Reservamos.

Montaje

6. Recuperamos la masa y amasamos hasta obtener una bola lisa y homogénea. La dividimos en dos trozos, una ligeramente más grande que la otro.

7. Estiramos la primera capa de masa, hasta 3/4 mm de grosor y la colocamos sobre papel de hornear, bien en nuestro molde o directamente en la bandeja del horno.

8. Extendemos sobre la masa las manzana laminadas, no llegando hasta los bordes para después poder cerrar la empanada. Distribuimos sobre la capa de manzana unos cubitos de mantequilla.

9. Estiramos la segunda capa de masa y, con cuidado, la centramos y la colocamos sobre el relleno.

10. Cerramos la empanada haciendo un repulgo para que quede bien sellada.

11. Abrimos la chimenea de la empanada, esto es, un pequeño agujero en el centro para que respire. Después pinchamos con un tenedor toda la superficie de la empanada.

12. Pincelamos cuidadosamente con huevo batido.

13. Horneamos en el horno precalentado a 195ºC hasta que esté bien dorada. Dejamos enfriar y degustamos.

Notas

- La empanada de manzana de Lugo no tiene más dulzor que el que aportan las manzanas,. Es una mezcla dulce salada que me gusta mucho.
- Podéis hacer la masa 100% de harina de trigo, de hecho, la receta original así es. Sin embargo, me gusta el toque que da este porcentaje de harina de centeno. Es un poquito más difícil de trabajar la masa y no queda tan "lisita", pero se consiguen buenos resultados.
- Si horneáis en un molde, os será más fácil obtener un bonito círculo. Yo lo hice sin molde y tampoco quedó tan mal.
- Si horneáis en el molde, después posarlo en la rejilla del horno. En mi caso, como lo hice sin molde, trabajé sobre la bandeja.
- Utilicé manzanas de casa, variedad local :P

empanada de manzana

17 de septiembre de 2019

escalivada


Cosas que han pasado desde la última vez que publiqué.

Nueva producción de bonito del norte.
Un paseo hasta Ons con empanada de Solla.
Pan con cosas en la ruta de los faros.
Tomates do Rosal.
Helados de domingo de limón.
Zorongollo en el valle de Hervás.
Atún de almadraba y salmorejo.
Canelones, croquetas, pizza y flan de cumpleaños (lo he celebrado varias veces, ejem).
Gazpacho para desayunar.
Melón entre bambalinas operescas.
Churrasco, roscón y mareas de septiembre.

Ni tan mal.

Nos toca nuevo curso escolar ;)

Lo inauguramos con una receta que aún podemos decir que es de temporada. La escalivada es un plato tradicional de la cocina catalana (con todas las variantes de cualquier receta tradicional) y que cae en mi casa muchas semanas para cenar.


Para estrenar temporada, he perdido la tarjeta de la cámara, así que tiro de foto de archivo. Ains.

Ingredientes

· Dos berenjenas
· Dos pimientos rojos
· Dos cebolla medianas
· Dos o tres tomates
· Dos o tres dientes de ajo (opcional)
· Aceite de oliva virgen extra
· Vinagre
· Sal

Preparación

1. Lavamos las berenjenas, los pimientos y los tomates. Los secamos bien. Podemos abrir las berenjenas por la mitad y darle unos cortes en cruz o no partirla y pincharla con un cuchillo para que no se abra.

2. Quitamos la primera capa a las cebollas .

3. En una bandeja de horno colocamos todas las hortalizas y las regamos bien con aceite de oliva.

4. Metemos la bandeja en el horno y asamos a 170 o 180 ºC durante una hora, hora y media, hasta que estén tiernas. Los tomates los podéis incorporar a mitad del asado.

5. Cuando estén asadas las verduras, las dejamos enfriar un rato para no quemarnos al pelar.

6. Quitamos la piel y pepitas a la berenjena y al pimiento y los troceamos en tiras largas. Deshacemos la cebolla en capas, pelamos y picamos los ajos y partimos los tomates.

7. Servimos en una bandeja, bien ordenando las hortalizas por tipos o bien mezclando. Aliñamos con unas escamas de sal, los jugos del asado y un poco más de aceite de oliva. 

Notas

- La escalivada se puede servir tibia o fría, también sola o como acompañamiento de otro plato. Es muy cómoda para dejarla en la nevera y tener a mano para solucionar una cena.
- Se puede acompañar con lascas de bonito del norte o bacalao.
- En ocasiones, no aso los tomates y los echo crudos, pero esto no es nada ortodoxo. Igual que las olivas.
- Se puede añadir también vinagre al gusto o alguna hierba aromática, tipo orégano o tomillo.

30 de julio de 2019

ensalada griega

ensalada griega

Que no pase julio sin una ensalada frescué.

Mi intención es transportaros a la península del Peloponeso bajo una higuera a la sombra con esta versión del platillo griego.

Comentaros que la temporada estival está dando sus frutos. Ya tengo el máster de profe, buenas amigas se han sacado la plaza, hemos embotado bonito en cantidá por tercer año consecutivo, tengo regalos múltiples recién salidos de la huerta, por mis venas discurre gazpacho, me están saliendo branquias y ya se ha acabado el Tour.

Y aún nos queda mucho verano por delante.

Como mola.

Ingredientes

· Tomates
· Pepino
· Cebolleta
· Queso feta (o similar)
· Olivas negras
· Unas hojitas de perejil (opcional)
· Unas hojitas de menta (opcional)
· Aceite de oliva
· Un diente de ajo
· Limón
· Pimienta negra
· Sal
· Orégano seco

Preparación

1. Lavamos bien las hortalizas. Picamos los tomates y pelamos y cortamos el pepino y la cebolleta.

2. Picamos las hierbas frescas y las olivas negras.

3. Hacemos una vinagreta con aceite de oliva virgen extra, limón, ajo rallado, sal, pimienta negra y orégano seco.

4. Mezclamos todos los ingredientes en una fuente ensaladera.

5. Desmigamos el queso feta por encima y aliñamos con la vinagreta.

Notas


- Una aceituna negra muy típica de la cocina griega es la kalamata. Si podéis encontrarlas, quedará más "auténtico".
- Es una receta de ingredientes de verano, si la hacéis ahora con unos buenos tomates, conseguiréis su máximo potencial.
- La mayoría de las recetas que he visto bajo el nombre de "ensalada griega" llevan pimiento verde y no llevan las hierbas frescas.

24 de junio de 2019

falafel

falafel

El 23 de febrero de 2012 recibía mi primera sugerencia en la página de sugerencias que tenéis en la portada. Era una propuesta para hacer falafel. Siete años y cuatro meses después... ¡tachaaaaan! va a ser resuelta. Me postulo para constante universal de la velocidad en el cosmos. La luz ya se queda lenta. Me merezco mi propia constelación, una casilla en la tabla periódica, una vitrina en la Oficina de Pesas y Medidas de París, un despacho en el CERN y una silla en la RAE (ya puestos a pedir...)

Ains. Este es el hilo de razonamiento lógico –ejem– que más me acerca a ser una astrónoma de renombre y también sin renombrar. Dejadme ser feliz. Además, como es bien sabido, hubo grandes mentes astrónomas en el mundo árabe porque comían falafel y miraban mucho al cielo. Todo cobrará sentido, ya lo veréis.

Para mi querido anónimo no tan anónimo, como me sigues leyendo y me quieres bien, sé que no te vas a enfadar. Es posible que ya hayas probado muchas otras versiones, incluso tengas ya la tuya propia, así que esto nos puede valer para compartir. 

Al resto, que este evento ocasional no os desanime. Podéis hacerme más sugerencias y propuestas. Os las contestaré desde mi observatorio lunar.

Ingredientes

· 150/180 g de garbanzos secos
· Un diente de ajo
· Media cebolla
· Un manojo de cilantro fresco picado
· Un manojo de perejil fresco picado
· Comino
· Una cucharada de levadura química
· Pimienta cayena (opcional)
· Semillas de cilantro seco
· Pasta de sésamo (tahina)
· Limón
· Harina de garbanzo
· Aceite de girasol

Preparación

1. Poner la noche antes los garbanzos a remojo con agua fría (mínimo 12 horas). 

2. Con un procesador de alimentos o batidora trituramos los garbanzos bien escurridos. Vamos poco a poco. triturando en tandas. La textura que tiene que quedar es granulada, suelta, no una pasta. Cuando tengamos todos los garbanzos triturados, reservamos.

3. Ponemos en el vaso de la batidora abundante perejil y cilantro, media cebolla troceada y un diente de ajo. Trituramos hasta obtener una pasta verde que huela genial.

4. Mezclamos la pasta verde con los garbanzos triturados con una espátula o a mano. Se convierte todo en una pasta de color verde.

5. Añadimos las especias al gusto (comino, cayena molida, cilantro seco), una cucharadita de levadura química o bicarbonato, sal, un chorrito de limón y una cucharadita de tahina.

6. Dejamos reposar 20/30 minutos. Podemos aprovechar este tiempo para hacer la salsa de yogur para acompañar.

7. Llega el turno de hacer bolitas. Con unas cucharas o con las manos hacemos bolitas del tamaño de una nuez y las aplanamos un poquito. Las rebozamos ligeramente con harina de garbanzos.

8. Freímos en aceite abundante en un cazo o sartén. Pasamos a un escurridor y después a un plato con papel absorbente. De esta forma no quedarán nada grasientos.

9. Servimos acompañados con salsa de yogur.

Notas

- Normalmente se comen en bocadillo. Abrís un pan de pita y metéis dentro el falafel, aliñáis con salsa y unas hojas verdes.
- Es importante que los garbanzos estén crudos. Se cocinan al freír, no os preocupéis. Si utilizáis garbanzos cocidos no vais a conseguir la textura correcta y se van a desmoronar.
- Podéis freír los falafel en aceite de oliva aunque se enmascara un poquito el sabor original.
- En algunas recetas se prescinde del rebozado final con harina de garbanzos. En mi caso, me pareció que le daba un poquito más de estructura a las "croquetas" y se facilitaba la fritura.
- Como mejor están, es recién hechos (como cualquier frito).




16 de junio de 2019

mousse de chocolate clásica

mousse de chocolate

El objetivo de esta foto es que os apetezca darle un bocado a la pantalla.

El objetivo de este postre era felicitar un lindo cumpleaños.

Y ya van dos :)

En esta ocasión, no pude enredar mucho y entretenerme con laboriosas tartaletas; pero, por esa misma razón, viene bien compartir recetas más fáciles para cuando la vida se complica. 

Pues quizás lo bonito sea regalar el tiempo de preparar algo y compartirlo después.

La receta es de Miriam, de El invitado de invierno. Me voy a hacer un abono. Si entráis en su blog, veréis que no solo nos enseña esta mousse, sino que se marca otras dos más. Cuánto me queda por aprender y mejorar.

Ingredientes

· 160 g de chocolate (70% de cacao)
· 50 g de mantequilla
· 2 huevos y dos claras
· 1 pizca de sal
· 60 g de azúcar

Preparación

1. Derretimos el chocolate con la mantequilla al baño maría o en el microondas removiendo en intervalos de 30 segundos. Dejamos templar.

2. Separamos las claras y de las yemas.

3. Añadimos las yemas a la mezcla de chocolate derretido, removemos bien y dejamos enfriar.

4. Comenzamos a montar las claras a punto de nieve con una pizca de sal. Cuando ya empiecen a estar espumosas añadimos el azúcar blanquilla poco a poco mientras continuamos batiendo. Tenemos que obtener un merengue consistente.

5. Vertemos un par de cucharadas de claras montadas sobre la crema de chocolate para aligerarla. Finalmente mezclamos la crema de chocolate aligerada con el resto de las claras con movimientos envolventes y mucho cariño.

6. Servimos en los recipientes y dejamos enfriar al menos dos horas.

Notas

- En estos postres de tan pocos ingredientes, utilizad los mejores que podáis encontrar. Un buen chocolate y una buena mantequilla marcan la diferencia.
- No recuerdo bien (por qué será), pero creo que le eché unas gotas de licor café.
- La mousse lleva huevos crudos, es mejor que la consumáis el propio día.
- En el blog existe otra receta de mousse rápida de chocolate (algo más ligera). La escribí hace un montón de años ya. Se ve que es mi recurso cuando no tengo tiempo y yo no soy consciente. La foto deja mucho que desear. Voy a intentar cambiar mi sentimiento de vergüencita por el de orgullo de haber mejorado un poquito, jajaja. No me lo creo ni yo.

9 de junio de 2019

mejillones con picadillo


Es mi primera receta de mejillones en el blog. Ya tiene delito. Aunque nunca es tarde si la dicha es buena o eso dicen.

A mí este plato me recuerda mucho a bar de los de serrín en el suelo. Pero no hace falta que convirtáis vuestra cocina en un aserradero para disfrutarla. Es mucho más sencillo. Sólo hay que tener un poco de paciencia y picar las hortalizas con mucho mimo. El resto, es pan mejillón comido.

Si nos queremos cuidar, es perfecto, "aúpa" el hierro y las vitaminas. Pero como hoy es viernes domingo, os los recomiendo con una caña y unas patatillas. Siempre me ha parecido muy útil el término vigués de patatillas.

Quedoume todo moi de Rías Baixas :P

¡Viva!

Ingredientes

· Mejillones
· Un par de tomates
· Cebolleta
· Pimiento verde
· Aceite de oliva virgen extra
· Limón
· Sal
· Pimienta negra

Preparación

1. Limpiamos los mejillones, les quitamos las barbas.

2. Los metemos en una cacerola con un dedo de agua y una hoja de laurel. Tapamos la pota, dejamos que hierva, que los mejillones se abran y apagamos.

3. Pelamos los tomates.

4. Picamos en brunoise, es decir, trocitos muy pequeños las hortalizas (tomate, cebolleta, pimiento verde). Ponemos las hortalizas en un cuenco.

5. Aliñamos las hortalizas con un chorro generoso de aceite de oliva, zumo de limón, sal y pimienta negra. Si os gusta el picante podéis añadir unos copos de cayena o alguna salsa tipo Tabasco o Valentina.

6. En una fuente colocamos los mejillones desprovistos de una de sus conchas. Sobre el mejillón colocamos una cucharada hermosa del picadillo para que el molusco que quede bien cubierto.

Notas

- Es una receta muy sencilla que tiene poco que aclarar. Usad un buen mejillón gallego :)
- Si sois más de vinagre que de limón (no es mi caso), pues podéis aliñar con vinagre.
- Por si hay puristas en la sala, como cualquier marisco, los mejillones al vapor no necesitan nada más. Eso es una alternativa para cuando os apetezca variar. Así no os olvidáis los vegetales :P

16 de mayo de 2019

pan de molde con centeno y chocolate

pan de centeno con chocolate

Este pan ha sido una petición expresa de Adri que me ha hecho mucha ilusión. Él recordaba con cariño este otro pan con chocolate de años atrás. Un día en la oficina sugirió una versión del mismo pero con harina de centeno de la que somos fans.

Para mí fue una invitación clara al trasteo y la experimentación y pocas cosas me gustan más. Así que, con muy buena voluntad, me puse a urdir el pan plan. Tan bien lo planifiqué que desde la noche que hice el prefermento hasta la mañana que amasé el pan, pasaron por lo menos tres semanas. Los días se sucedían, Lucía no hacía pan porque no encontraba el momento y se dedicaba a cuidar y preservar su pequeño bote de levaduras hambrientas. 

Finalmente, atisbando en el horizonte el cumple del muchacho, me decidí a meter las manos en la masa para conseguir ofrendar tan clásico regalo envuelto en papel encerado y cordón azul. Lo acompañe con un tarro de crema casera de cacao y avellanas, me presenté en su casa y, de paso, me quedé a merendar. Una es así de espléndida.

Ains, que corteza tenía este pan :)

La receta es de Míriam, del maravilloso blog El invitado de invierno.

Ingredientes

Para el prefermento o poolish
· 100 g de harina blanca de centeno
· 100 g de agua
· 2 g de levadura seca

Para el tang zhong
· 60 g de harina panadera
· 300 g de agua

Masa final
· 50 g de harina de centeno
· 390 g de harina panadera
· 10 g de sal
· Una cucharada de azúcar
· Chocolate negro

Preparación

Prefermento o poolish

1. La noche anterior mezclamos todos los ingredientes del prefermento en un bol. Lo tapamos y lo dejamos reposar a temperatura ambiente.

Tang zhong

2. En un cazo mezclamos la harina con el agua a fuego suave y vamos removiendo con unas varillas hasta que quede una mezcla espesa.

3. Retiramos del fuego y dejamos templar.

Masa

4. Ponemos en un cuenco grande el prefermento, el tang zhong (engrudo) y los ingredientes de la masa final, harinas, azúcar.

5. Comenzamos a amasar, o bien a mano o bien a máquina, hasta obtener una masa razonablemente fina. Yo suelo mezclar ambos métodos porque me gusta mucho meter las manos en la masa. Al llevar el centeno y una proporción de harina integral, la masa no queda lisa y satinada, sino algo pegajosa. Es normal, no os asustéis. Cuando estemos terminando de amasar vamos incorporando el chocolate negro troceado o en pepitas.

6. Hacemos una bola con la masa y la depositamos en un cuenco amplio engrasado con aceite. Dejamos leudar hasta que doble su volumen.

7. Sacamos la bola del bol, la colocamos sobre la encimera enharinada y la desgasificamos apretando suavemente con los dedos. Dividimos la masa en tres porciones.

8. Boleamos cada una de las porciones y las colocamos con el pliegue hacia abajo dentro del molde engrasado y dejamos leudar de nuevo hasta que vuelva a aumentar su volumen. No suele llegar al doble por ser una masa de centeno. 

9. Calentamos el horno a 240º sin aire. Justo antes de meter el pan dentro, echamos un vaso de agua sobre la solera para generar vapor. Metemos el pan y cerramos la puerta rápidamente. Cocemos a 240º unos 15 minutos. Después bajamos la temperatura a 205º y cocemos la pieza otros 20 minutos (en este caso, con aire).

10. Cuando el pan esté cocido, lo sacamos del horno, lo desmoldamos y lo dejamos enfriar sobre una rejilla por completo.

Notas
- He de confesar que en el pan de estas fotos hice algún cambio con la receta original probada otras veces. Aproximadamente un tercio de la harina de la masa final fue harina integral panificable. También añadí un vasito de kéfir que tenía por ahí danzando. Pero antes de hacer experimentos, seguid la receta original.
- Mi prefermento también tenía una parte integral.
- Esta tarta de queso fue otra receta para un cumple de Adri. Espero que celebremos muchos cumples más.

pan de centeno y chocolate
Terrible foto oscura que no hace justicia, pero para que veáis el corte.