8 de diciembre de 2020

crema de brécol y manzana con avellanas

 


Os había prometido una receta menos azucarada en la entrada anterior y tacháaaaan, ¡aquí está! Como cada temporada de otoño invierno primavera verano intento traer nuevas cremas o purés porque nos gustan mucho en todas las casas a las que voy y siento muy cercanas. Siento cercanas las casas porque son casas familiares, todavía no he llegado al punto de tener confianza con purés, no os confundáis :D  

(os habla la chica que susurraba a las sopas y se quemaba en consecuencia)

La receta original es de El Comidista de Mònica Escudero que tiene el arte y la intuición de las mezclas de ingredientes y, por tanto, todas sus ideas son siempre bienvenidas. En su día la leí en el periódico y la guardé en mi inmensa lista de recetas que quiero hacer —y luego no recuerdo, ejem—, pero no fue hasta que la madre de Alber nos la recomendó que no me animé a hacerla. Y que bien hacer caso. Está buena, es diferente y con un par de toques especiales y presentada con mimo, nos puede servir para un primer plato en Navidad.

En las notas he dejado varias variantes y un breve texto sobre el za'atar.

Ingredientes

· Un brécol
· Dos o tres manzanas
· Un puerro
· Una cebolla
· Un litro de caldo de verduras
· 2 yogures griegos o 250 g de crème fraîche.
· 75 g de avellanas
· Aceite de oliva
· Sal
· Pimienta

Preparación

1. Picamos el puerro y la cebolla y los ponemos a pochar en una olla capaz con un chorro de aceite de oliva.

2. Cuando la cebolla y el puerro estén transparentes, añadimos el brécol en arbolitos y las manzanas en dados. Subimos el fuego y dejamos rehogar vigilando que no se quemen unos 10 minutos.

3. Añadimos el caldo de verduras y llevamos a ebullición a fuego medio. El brecol se cuece bastante rápido y no queremos que se pase, cuando esté tierno (vamos vigilando) apagamos el fuego.

4. Fuera del fuego ponemos los yogures y trituramos hasta obtener una textura fina. Salpimentamos al gusto.

5. Servimos con las avellanas picadas y con un poco más de yogur.

Notas 

- La receta original es con romanescu, yo pongo la alternativa con brécol porque no siempre lo encuentro en la plaza.

- También podéis variar el yogur griego por crème fraîche, una nata fermentada de origen francés. Para una ocasión especial, puede ser interesante. Se encuentra en las tiendas, pero también podéis hacerla en casa.

- En la receta original usan z'aatar. Os voy a copiar ahora un parrafito de El libro de las especias de John O'Connell donde se describe :)

Za'atar

Un condimento de Oriente Próximo elaborado con hierbas aromáticas procedentes de variedades locales de tomillo, orégano y albahaca mezcladas con semillas de sésamo, zumaque y sal. Una de esas hierbas autóctonas crece de forma silvestre en Israel y Palestina y, para confundir, se llama justamente zaatar. Yotam Ottolehgui y Sami Tamimi afirman que el aroma de este condimento es "inherente a la cultura palestina y el olor del hogar de cualquier persona que se haya criado bien en Jerusalén o bien en otra zona de las regiones montañosas de la Tierra Santa". La mayoría de las fuentes asocian el zaatar con la herbácea llamada Origanum syriacum; sin embargo, Ottolengui y Tamimi lo describen como un tipo de hisopo (Hyssopus officinalis), originario del sur de Europa, pero muy popular en los jardines de planas aromáicas ingleses desde el siglo XVI, puesto que se utilizaba para hacer gárgaras y para la limpieza de la piel. La mezcla zaatar, por el contrario, se espolvorea en el pollo, el hummus, las ensaladas y el leben, un yogur espeso. 

Y aquí tenéis un enlace de como se puede hacer en casa.

2 comentarios:

  1. Mi madre le había echado coliflor en vez del romanescu y también estaba sorprendentemente bueno

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  2. Esta vez no te puedes quejar de la foto, es atractiva y bien conjuntada de colores.

    Pero lo mejor sin duda es el sabor del plato que supongo, a mí me lo pide el cuerpo, que esté muy calentita, al borde de quemar.

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