21 de enero de 2020

bizcocho de limón y arándanos



¡Feliz 2020!

Nunca una sabe cuando va a ser la última vez que le feliciten el año entrante.

Lo vamos a estrenar con una receta de bizcocho. Una variante de un éxito del pasado de este blog, actualizado a los tiempos modernos (y menos azucarados) en los que ya "reinterpreto" recetas y me da menos miedo inventarme cosillas o variar cantidades de las recetas originales. Se llega a tener una lógica y un ojo bizcocheros.

Lo que no es un invento de mi persona y está garantizada es la combinación excelsa de limón, arándanos y semillas de amapola. Esta vez, en las notas no os voy a proponer versiones de "aromáticos" porque esta es perfecta en su perfectitud. Y así debéis probarla.

Ingredientes

· 4 huevos
· 60 g de zumo de limón
· 50 g de aceite de oliva suave o girasol
· 150 g de kéfir
· 100 g de nata
· 250 g de azúcar
· Ralladura de dos limones grandes
· 400 g de harina
· Un sobre de levadura química
· Una pizca de sal
· 2 cucharadas de semillas de amapola
· Arándanos

Preparación

1. Comenzamos batiendo los huevos con una batidora de varillas y sin dejar de batir vamos añadiendo el resto de ingredientes poco a poco y en ese orden (excepto los arándanos).

2. Volcamos sobre un molde previamente engrasado. Echamos ahora los arándanos sobre la masa y los mezclamos para que queden bien distribuidos.

3. Introducimos en el horno precalentado a 180 ºC durante 45 o 50 minutos. Podéis comprobarlo con el truco del palillo.

3. Retiramos del horno, esperamos 15 minutos antes de desmoldar y dejamos enfriar del todo.


Notas

- Si no tenéis kéfir y nata, podéis sustituir por 250 g de leche entera mezclada con yogur natural.
- Ni una casa sin limonero, es otra dimensión lo de estos limones :)




23 de diciembre de 2019

bollos suecos de Santa Lucía


Tenía (y tengo) una colección de cuentos de Leo Leo que leía bastante de pequeña. En uno de ellos se comentaba que la Navidad en Suecia comenzaba el día 13, día de Santa Lucía. 

En esas páginas, se mostraban ilustraciones de niñas suecas, con coronas verdes, rubias trenzas y vestidos blancos, que portaban velas y dulces. A la "pequeña yo" de ocho años no podía hacerle más ilusión que toda esa magia de la navidad se vinculara al nombre de Lucía. De alguna forma, yo me sentía un elfo sueco.

Y así crecí. No me juzguéis. Muy de cuentos de hadas, estampas bucólicas y frutas del bosque. 

A día de hoy, sin perder la esperanza de parecer una modelo sueca, he optado por replicar lo que sí está de mi mano y traeros la receta de los bollos de Santa Lucía.

La he tomado del libro Postres y otras dulcerías de Pamela, la autora del blog Uno de Dos aunque también la tiene en su blog. La he chequeado con la receta de Miriam en María Lunarillos, pero sobre todo os recomiendo pasaros por este blog de Vivir en Suecia donde nos relata profusamente toda la historia de los lussekatter o lussebullar (el nombre sueco de los bollitos) y donde he tomado prestada la siguiente imagen.


Yo me veía así de pequeña.

Ingredientes (unas 12 piezas)

· 320 g de leche entera
· 500 g de harina de fuerza
· 50 g de mantequilla
· 80 g de azúcar
· Un huevo para la masa + un huevo para pincelar
· Una pizca de sal
· 15 g de levadura fresca o 5 g de levadura seca
· Una cucharadita de semillas de cardamomo
· Cerezas o pasas secas

Preparación

1. Calentamos la leche en un cazo con las hebras de azafrán. Mientras se templa, el azafrán infusiona la leche dándole color. Añadimos la mantequilla para que se derrita y la levadura para disolver.

2. En un bol mezclamos los ingredientes secos: la harina, el azúcar, la sal y el cardamomo molido. Incorporamos ahora la mezcla de leche y el huevo y comenzamos a amasar.

3. Tenemos que amasar hasta conseguir una bola elástica, lisa y brillante. Podéis ayudaros de una amasadora o practicar el amasado francés, o mezclar métodos. En ambos casos, ayuda amasar durante un par de minutos y dejar reposar la masa otros diez.

4. Una vez obtenida la masa, la dejamos fermentar en un cuenco engrasado hasta que casi duplique su volumen. Esto dependerá de la temperatura ambiente, ahora en invierno, cuesta un poco más que arranquen.

5. Sacamos la masa del bol sobre una superficie ligeramente engrasada o enharinada. Desgasificamos la masa apretando suavemente con los dedos.

6. Hacemos porciones del mismo peso (aproximadamente unas 12). Las preformamos en forma de rollito y las dejamos reposar cinco minutos para que después sea más sencillo manejarlas.

7. Estiramos el rollito hasta obtener un cordón de unos 25/30 cm y de sección uniforme. Le damos forma de S enrollando los extremos y fijándolos bien para que no se separen en el horno. Colocamos una cereza seca o una pasa en cada unión.

8. Pincelamos los bollos con huevo batido y los colocamos en una bandeja forrada con papel de hornear para que fermenten por segunda vez (aproximadamente unos 30 o 45 minutos).

9. Cuando hayan levado de nuevo, volvemos a pincelar con huevo batido y horneamos unos 20 minutos a 180ºC.

10. Dejamos enfriar sobre una rejilla.

Notas

- La bollería casera no aguanta mucho tierna, pero al día siguiente podéis tostar los bollitos  o pasarlos por la sartén con un poco de mantequilla y tienen una segunda salida muy digna.
- No os desesperéis con la masa pegajosa del principio, si no domináis la técnica de amasar, apoyaros mucho en los reposos de la masa. Os lo hará mucho más fácil.
- Es importante que para estas masas enriquecidas intentéis buscar harina de fuerza.
- Tenéis otras recetas de bollos de este estilo en el blog: panecillos de leche, brioche de calabaza o caracolas de crema de chocolate. Aún me faltan muchas, ¡son las masas que más me divierte hacer!

7 de diciembre de 2019

ravioli de calabacín rellenos de queso


La vida tiene estas cosas.

Hace una semana hacía cenas para gentes lindas. Desde hace unos días, gentes lindas me cuidan a mí.


Y con lo bonito hay que quedarse :)

Os dejo el primer plato de la cena, unos paquetitos de calabacín rellenos de queso que me gustaron muchisísimo. Pienso repetir en fechas próximas, guiño, guiño, y así aprovechar para para rehacer la foto. Con la salsa de tomate lista, la receta da menos trabajo del que parece.

El platillo está sacado de El invitado de Invierno y esta vez he copiado hasta la bandeja (se ha dado la casualidad de que yo la tenía por casa también). Sin embargo, para escoger los quesos, he tirado de variedades locales, que siempre está bien.

Que aproveite!

Ingredientes (para unos 30/40 raviolis)

· 4 calabacines medianos
· Queixo do Cebreiro (unos 500 g)
· Queso de cabra (unos 300 g)
· 300 g de espinacas 
· 10 o 12 tomates secos
· Una cebolla mediana pochada
· Unos 100 g de piñones
· Salsa de tomate casera
· Tomates cherry
· Albahaca

Preparación

Para el relleno de queso

1. Hay que cocinar la cebolla. Una opción es asarla en el horno envuelta en papel de aluminio a 200 ºC hasta que esté tierna. La otra opción es pocharla en una sartén con aceite hasta que esté dorada y luego escurrirla bien.

2. Metemos las espinacas en el microondas un par de minutos y las picamos finamente.

3. Hidratamos los tomates secos con agua caliente y los troceamos.

4. En un bol capaz echamos los dos quesos y los chafamos con un tenedor hasta que estén bien integrados.

5. Incorporamos en el bol las espinacas, la cebolla, los tomates y los piñones y mezclamos bien hasta obtener una pasta homogénea.

Para los paquetes de calabacín

1. Lavamos bien los calabacines.

2. Con la ayuda de una mandolina, un cortador de queso, un pelador del ancho del calabacín o mucha paciencia y un cuchillo hacemos láminas logitudinales de calabacín. No tiréis los restos que te sobren, resérvalos para un pisto, un puré o una tortilla.

3. Colocamos dos láminas de calabacín superpuestas en cruz y echamos una buena cucharada del relleno en el medio de la cruz. Después cerramos el paquete y lo sujetamos con un palillo. Como la crema es bastante firme, no hay problema con que "se salga".

4. Cubrimos una fuente para horno con una capa de salsa de tomate y vamos colocando con mimo los calabacines y, a continación, decoramos con los tomate cherry. Añadimos un chorro de aceite virgen extra.

5. Metemos la fuente en el horno precalentado a 190-200 ºC y horneamos sobre 45 minutos hasta que la salsa se haya reducido y los calabacines estén doraditos. Tened en cuenta que tanto los calabacines como los tomates cherry sueltan mucha agua. Podéis poner el aire en el horno que favorecerá el secado.

Notas

- Es la típica receta de cantidades muy orientativas.
- El queso tiene que ser un queso denso y espeso, para que el relleno no sea pegajoso. Un queso crema va a funcionar algo peor.
- Si las rodajas de calabacín os quedan muy gruesas y veis que no son flexibles para hacer los paquetitos se pueden pasar un poquito por la plancha o por el microondas.
- El relleno admite infinidad de variantes y puede ser muy útil para aprovechar restos de nevera.
- Se puede hacer una bechamel y gratinar el plato, pero para mí, de esta forma queda muy equilibrado.
- Es un plato que se puede hacer con anterioridad y darle un calentón antes de comer/cenar. Queda un poco menos bonito porque se apagan los colores, pero muy rico igualmente.
- Es posible que os sobre relleno, pero está muy rico en unas tostadas al día siguiente. También puede servir para alegrar una pasta o un salteado de verduras.

24 de noviembre de 2019

rosquillas de naranja

rosquillas de naranja

El lunes 18 de noviembre el blog cumplió ocho años y sabéis que me gusta celebrar estas cosas. Me parece un logro que continúe.

Ayer estaba en casa sola y aburrida, con tareas pendientes que no me apetecían y era ¡de día! Se daban las condiciones perfectas para ponerse el delantal (metafórico), trastear y sacar fotos con luz natural. Llevaba tiempo queriendo probar y tener una receta de rosquillas (me gustan mucho las rosquillas) y, aunque siempre es lío ponerse a hacer dulces fritos, estas no llevan demasiado tiempo.

Buscaba unas rosquillas esponjosas y la receta de Cocinera y madre da lo que promete y, además, con vídeo. Gracias.

¡Ay! Ese momento en el que probé la primera rosquilla solo para saber si iba por buen camino no porque me pueda el ansia– y era tierna y blandita y buenérrima, fue la celebración que estaba buscando con mi mismidad y una constatación más de todas las razones por las que escribo aquí y por la que seguir ocho años más.

Luego metí todas las rosquillas en una lata y las fui repartiendo a lo largo de la tarde porque, como todo en la cocina, es mejor si es compartido :)

PD. El precioso pie de tarta de Bordallo Pinheiro me lo trajo María desde Lisboa.

Ingredientes (para unas 20/22 rosquillas)

· 500 g de harina de trigo común
· 150 g de zumo de naranja
· 150 g de aceite de oliva
· 80 g de azúcar
· 2 huevos
· Un sobre de levadura química
· Una pizca de sal
· Ralladura de naranja
· Unas gotas de licor de naranja
· Piel de naranja

Para freír

· Aceite de oliva abundante.


Para espolvorear

· Azúcar y canela

Preparación

1. Infusionamos el aceite con la piel de naranja. Calentamos el aceite sin que llegue a hervir ni humear con la monda de naranja. Dejamos enfriar por completo.

2. Exprimimos el zumo y rallamos la naranja.

3. En un bol mezclamos todos los ingredientes (harina, azúcar, sal y levadura, aceite, zumo, ralladura y huevos) hasta que estén bien integrados. Utilizad una rasqueta o vuestras manos. La masa es bastante pegajosa. No os asustéis y resistid las intenciones de echarle más harina. Cuando esté bien mezclada, se deja reposar tapada, al menos 30 o 40 minutos. Yo me fui a ver dos capítulos de Friends.

4. Durante el tiempo de reposo, la masa se transforma y se hace manejable. De todas formas, embadurnaros las manos con un poco de aceite de oliva para el formado.

5. Para formar las rosquillas hay dos formas. Cogemos una porción de masa, la estiramos en forma de cilindro y la enrollamos sobre sí misma o hacemos una pequeña bolita y le practicamos un agujero que después abrimos.


6. Freímos en aceite abundante aceite. A mí me gusta hacer las frituras en un cazo. Tenemos que ir de pocas en pocas rosquillas. El aceite debe estar caliente, aunque no demasiado, se tienen que dorar, pero también hacer por dentro. En mi cocina de inducción iba alternando entre el 6 y el 7 (en una escala de 1 a 9).

7. Sacamos las rosquillas y las escurrimos. Suelo hacer doble "escurrimiento" porque así hacía mi abuelo Fernando las croquetas. Primero, en un colador de malla y luego sobre un plato con papel absorbente.

8. Antes de que se enfríen rebozamos las rosquillas con una mezcla de azúcar y canela (piii, pii, pi, pimienta y claaaaavo, pimienta y claaaavo).

Notas

- Se puede hacer una variante con limón y anís.
- Utilizad un aceite de oliva virgen de una variedad suave (arbequina por ejemplo). Si os sabe mucho a aceite, podéis utilizar uno refinado o mezclar con girasol. Cada uno, que escoja.
- Freír pocas rosquillas a un tiempo (en mi caso fui de dos en dos) mejora notablemente la calidad de la fritura. Se controla mejor la temperatura y no se empapuzan en aceite.


rosquillas de naranja

31 de octubre de 2019

bonito en rollo


Receta de salseo + bonito + pan = Tropecentésima receta favorita.

Es que resulta que ahora soy profe de mates. Aunque todavía me entiendo mejor con mis sartenes que con la chavalada. Aunque a veces tenga la sensación de estarles explicando raíces cuadradas a sartenes. Y de que estas últimas me hacen más caso.

Pero a lo que vamos, que no es momento de lloros. Os dejo en vísperas de Samaín una receta asturianina que viajando por la cornisa cantábrica nos llega también a Cedeira en fiestas de guardar. 

Y como para todo lo que los millenials no deberíamos perder, recurro a El Invitado de Invierno y a las madres y abuelas de mis amigas.

La foto no es buena, pero es que ahora la mayoría de las veces cocino de noche para llevarme un táper y no puedo sacar fotos con luz natural. Y no quiero no publicar por eso. Espero que me lo sepáis perdonar.

Ingredientes (3 personas)

· Dos rodajas de bonito (sería medio kg aproximadamente)
· Una cebolla grande
· Un diente de ajo
· Una zanahoria (opcional)
· Un pimiento rojo
· Dos tomates pelados y triturados
· Huevo
· Pan rallado
· Aceite
· Vino blanco
· Sal

Preparación

1. Pelamos y picamos la cebolla y la zanahoria finamente. Pelamos y majamos el ajo.

2. En una sartén pochamos las hortalizas picadas y el ajo hasta que estén empezando a dorarse.

3. Mientras se doran las verduras, picamos el bonito a cuchillo lo más fino que podamos.

4. Retiramos las verduras con un colador y escurrimos el aceite. Reservamos.

5. Mezclamos un tercio del sofrito con el bonito picado. 

6. Amalgamos la mezcla de bonito y verduras con un huevo ligeramente batido. Después echamos un par de cucharadas de pan rallado hasta que obtengamos una masa fácilmente moldeable. 

7. Hacemos los rollos como quien juega con plastilina. Podéis hacer dos rollos medianos o varios más pequeños. Intentad que sean del mismo tamaño para que después se hagan de manera uniforme.

8. Rebozamos con pan rallado los rollos de bonito y los freímos hasta que estén bien dorados con el aceite escurrido previamente.

9. Al sofrito reservado, le incorporamos el tomate triturado y el vino. Se puede triturar la salsa en este momento. Si está muy espesa, añadimos un poquito de agua. Sazonamos la salsa.

10. Vertemos la salsa en la cazuela con el bonito y cocemos tapado conjuntamente a fuego lento durante 30-40 minutos.

11. Dejamos reposar una noche para que se asienten los sabores y el rollo de bonito sea más fácil de cortar. Podemos acompañar con unas ricas patatas fritas. 

Notas

- Se puede añadir yema de huevo a la mezcla de bonito para que nos ayude a amalgamar.
- Se puede rebozar también con harina.
- Los rollos de bonito congelan muy bien.
- Lo de la zanahoria es opcional, pero cuando no tengo pimiento rojo la utilizo.
- Se puede picar el bonito con picadora, pero yo no tengo. Aunque Míriam recomienda hacerlo a cuchillo.