18 de noviembre de 2020

buñuelos de viento, no tan de viento, rellenos de crema

buñuelos de viento

¡¡¡¡¡ Nueve años !!!!!

Hoy es un día bonito en Cortapicos y Sacalenguas, es su cumpleaños y eso siempre es motivo de alegría :)

Vamos a hacer arqueología bloguera, siéntanse ustedes Harrison Ford en una trepidante aventura, y revisar que pasó cada 18 de noviembre... 

Como resultado de nuestra ardua investigación, aquí tenéis un recorrido histórico por todas las recetas de aniversario donde observamos la diferente sucesión (geométrica o aritmética) de lambonadas. Ains, que luego como sano, ¿eh? La próxima receta, ya veréis, ya...

Allá vamos.

2011. El primer post. Una tierna Lu iniciaba tímidamente su blog con el muñequito que María nos regaló tras nuestra primera experiencia de convivencia. No ha ido tan mal porque ahí seguimos :)

2012. Brownie de castañas. El primer aniversario se celebró con la primera y única –hasta la fecha– edición de los premios Cortapicos y Sacalenguas, fue divertido. El año que viene retomamos esta idea. Empiecen a postularse, acepto jamones.

2013. Tiramisú enxebre. Estoy muy orgullosa de esta receta, no dejéis de revisualizarla. Es una bomba estupenda y perfecta para finalizar cualquier comida de churrasco y ensalada.

2014. Aniversario de membrillo. Como aquí se cuenta todo, pues también las recetas fallidas, no tengo vergüenza. Tuvimos que soplar velas merendando queso con membrillo. Y no nos supuso ningún problema. De aquella charlaba de integrales, sabía más mates que ahora... no puede ser.

2015. Tarta de queso con membrillo. Soy cabezona, no se puede negar. Un año después conseguíamos la receta de esta tarta. Mereció la pena la espera.

2016. Brioche de calabaza y chocolate. Jo, esta es otra de mis recetas favoritas. Era taaaaaan bonita y tierna. Os recomiendo ver el canal de la rusa, no tiene desperdicio.

2017. No hubo celebración. Que sosería. Acababa de ser arquitecta y tenía ínfulas de grandeza. Y también otros pájaros rondando por la cabeza ;)

2018. Pues tampoco hubo celebración. Pero ese año sí tenía excusa. Hacía dos días que me habían dado el alta en el hospital y no estaba el horno como para bollos. Poco me podía aguantar de pie y me mimaban mucho.

2019. Rosquillas de naranja. En medio del curso escolar, recuerdo dos cosas de ese día, la tranquilidad de hacer algo sola en casa después de una semana horribilis de profe novata y lo bien que me supo el primer bocado de esas rosquillas. ¡Que buenas estaban!

2020. Buñuelos de viento rellenos de crema. Esta es mi propuesta para este año. Con receta de El invitado de invierno, basada en la de Simone Ortega, muy propia para estas fechas. Classics never die. ¡Espero que os guste!

Y para terminar, aprovechando que ya está el nivel de glucosa bien alto, tengo manga ancha para ser todavía más empalagosa. 

Sabéis que os estoy muy agradecida por toooooda la compañía que me hacéis, porque compartáis vuestras recetas conmigo, porque leáis el blog (¡estoy teniendo más visitas que nunca!) y porque podamos pronto seguir compartiendo mesa y mantel.

Porque como siempre, es un placer :)


Ingredientes

Para la masa

· 200 g de agua
· 30 g de mantequilla
· 1 pellizco de sal
· 20 g de azúcar
· 130 g de harina
· Una cucharadita de levadura
· 4 huevos
· Aceite de oliva o girasol para freír
· Azúcar glas para espolvorear

Para la crema 

· 500 g de leche
· 4 yemas
· 100 g de azúcar
· Cáscara de limón
· 50 g de almidón de maíz (maicena)

Preparación

Para la crema

He hecho una versión de crema al microondas por aquello del IDi. Tenéis la versión tradicional aquí.

1. Batimos todos los ingredientes con la batidora de mano.

2. Echamos la mezcla en un bol profundo, lo tapamos con papel film y hacemos algún agujerito.

3. Metemos el bol en el micro durante 3 minutos a máxima potencia. Sacamos del micro y removemos bien para homogeneizar.

4. Volvemos a meter un minuto o dos más, removiendo entre micro y micro, hasta que tengamos la consistencia deseada.

5. Cubrimos la superficie con papel film y dejamos enfriar. 

6. Preparamos la manga pastelera.

Para los buñuelos de viento.

1. Ponemos el agua a hervir con la mantequilla el azúcar y la sal. Cuando esté hirviendo, retiramos el cazo del fuego y añadimos en un único vuelco de golpe la harina y la levadura.

2. Removemos bien hasta obtener una bola amalgamada, lisa y homogénea.

3. Dejamos templar ligeramente y añadimos los huevos de uno en uno. No agregamos el siguiente hasta que esté integrado el anterior. En este momento, si tenéis una batidora planetaria o robot con pala os podéis ayudar. Si no, como yo, es a hacer brazo. Tenemos que conseguir de nuevo una masa homogénea y sin grumos. Dejamos reposar.

4. Calentamos el aceite y comenzamos a freír los buñuelos. Esta parte es la más complicada. Cogemos con una cucharadita untada en aceite una bolita de masa, menor que el tamaño de una nuez, y la vertemos sobre el aceite. El aceite tiene que estar a la temperatura adecuada para que suflen (aumentan tres o cuatro veces su tamaño), pero que no se doren muy rápidamente para que se hagan por dentro. Como hacerlos redonditos y perfectos, no lo vais a encontrar aquí, me salieron buñuelitos vanguardistas.

5. Sacamos los buñuelos con una espumadera, los dejamos escurrir y los depositamos sobre una bandeja con papel absorbente. Dejamos enfriar.

6. Ahora rellenamos los buñuelos. Practicamos una incisión sobre la base y con la manga pastelera introducimos la cantidad que quepa en el "viento" del buñuelo. 

7. Espolvoreamos de azúcar glas.

Notas

- Es una receta laboriosa, tened paciencia. Salieron ricos aunque feotes.

- Como os decía arriba, freírlos es complicado (al menos para novatas como yo). Como salen bastante buñuelos os dará tiempo a ir corrigiendo vuestros errores y mejorando. Mi estrategia fue limpiar la cucharita tras cada buñuelo y untarla con aceite para que la masa se escurriera sobre el aceite sin resistencia. Además, tuve cuidado de no sacar la cuchara abruptamente del cazo para no arrastrar masa y hacer un buñuelo con ramificaciones. A veces no fue conseguido. No puedo dar muchos más trucos, más allá de practicar.

- La base de los buñuelos es una masa tipo choux, pero luego se fríe, en vez de hornearse.

- Os sale una buena cantidad de crema con estas cantidades. A mi me sobró un poquito con lo que luego hice una tarta de manzana. Había que aprovechar.

 

2 comentarios:

  1. Me ha gustado mucho ^^
    Mola ir leyendo así a posteriori los distintos post de años pasados :)

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  2. Lo cierto, que yo la vi, es que cuando un buñuelo salía mal se lo comía inmediatamente para no dejar pruebas y luego, cuando acabó de prepararlos dijo eso de "es que cuando cociono se me quita el hambre de tanto ver la comida..."
    ¡Y una porra! La tía se atiborró de buñuelos que no le gustaba cómo le salían, "es que éste no es esférico, es que éste otro le ha salido un piquito..." Y todos para adentro, no dejaba ni uno.

    Ahora entiendo eso de hacer mucha masa por si acaso, era por si acaso se quedaba con hambre y quería zamparse más.

    Bueno, al final, muuuy al final me dejó probarlos. Y valió la pena la espera, mmmm...

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