7 de febrero de 2021

cebollas rellenas o cebolles rellenes

 

Domingueo.

Escribo desde el sofá, en chandal pijamero y viendo el cielo gris. Con la ventana abierta para que entre el frescor de la mañana, pero bien tapadica bajo mi manta, un placer que arrastro desde mi más tierna infancia y que no es habitualmente compartido. Recuerdo viajes en coche a Santesteban (al norte de Navarra), a casa de mi bisabuela, en los que yendo en el coche con mi madre le pedía que bajase las ventanas para que entrasen el frío y la niebla, pero tapándome con lo que hubiera a mano.

Prosigamos entonces este viaje propuesto, con frío, por la cornisa cantábrica hasta el pueblo de L'Entregu para pimplarnos unes cebolles rellenes. En esa localidad cada 30 de noviembre celebran la fiesta de este plato tan representativo de la cocina asturiana. Podéis leer su historia: la del restaurante La Laguna y de su cocinera, La Nina. Como nos dice Eduardo Méndez Riestra, en la cocina francesa existía tradición de rellenar cebollas, pero la chispa de su éxito fue rellenarlas de bonito.

Para continuar el viaje este domingo de febrero, váyanse ahora a la cocina, inicien la receta propuesta a continuación y a mediodía lo estarán disfrutanto con un buen pan y ya entrados en calor.

Mis fuentes han sido Recetas de Rechupete y Miriam García para El Comidista.

Ingredientes (para 4 personas)

· Ocho cebollas medianas de igual tamaño o cuatro grandes
· Unos 250 g de bonito en conserva
· Dos huevos cocidos
· 300 g de salsa de tomate
· Pimientos del piquillo en conserva
· Dos dientes de ajo
· Un vaso de vino blanco o sidra
· Aceite de oliva
· Sal

Preparación

1. Comenzamos por el relleno. Desmenuzamos el bonito y lo mezclamos con los huevos cocidos y los pimientos del piquillo bien picados a cuchillo. Añadimos cuatro o cinco cucharadas de tomate hasta que quede una mezcla jugosa y homogénea. Reservamos.

2. Pelamos las cebollas y les quitamos a ras las posibles raíces. Cortamos la parte superior (como una tapa) y la reservamos.

3. Vaciamos las cebollas con paciencia y delicadeza ayudándonos de una cucharita o un sacabolas hasta dejar las dos capas exteriores. Reservamos el interior de las cebollas.

4. Rellenamos las cebollas con la farsa y las tapamos. En las que la tapa no encajaba bien, a mí me ayudó coger un trozo grande de los vaciados previamente y meterlo por dentro haciendo también la tapa, quedaba muy bien sellado.

5. En una cazuela capaz donde entren ajustadamente las cebollas echamos abundante aceite de oliva. Cuando esté caliente, introducimos las cebollas y comenzamos a freírlas. Podemos ayudarnos de una cuchara para ir rociando la parte superior de las cebollas. Cuando estén doradas les damos la vuelta con cuidado, sin que se destapen, para dorar la parte superior. Al terminar, sacamos las cebollas y reservamos.

6. Retiramos el excedente de aceite y dejamos el necesario para pochar los restos de cebolla resultantes del vaciado y los dos dientes de ajo laminados.

7. Cuando esté realizado el sofrito, agregamos una cucharada de harina y cocinamos durante un minuto aproximadamente removiendo bien. Añadimos la sidra o vino blanco y dejamos también que se evapore el alcohol.

8. Volvemos a meter las cebollas en la cazuela e incorporamos la salsa de tomate, la sal y agua hasta que las cebollas queden casi cubiertas. Llevamos a ebullición.

9. Cuando hierva, bajamos el fuego al mínimo y dejamos cocer durante dos horas aproximadamente, hasta que las cebollas estén tiernas y la salsa haya reducido.

10. Para presentar, podéis retirar las cebollas momentáneamente y triturar la salsa hasta la textura deseada.

11. Servimos acompañados de arroz blanco o pan :D

Notas

- Las proporciones del relleno, bonito, huevos y pimiento son orientativas.
- He probado a triturar la salsa antes de las dos horas de cocción de las cebollas y también es cómodo. Las cebollas son más delicadas al acabar la cocción.
- Lo importante en este plato, como podéis intuir, es tener tiempo y cocinar despacito las cebollas.

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