24 de mayo de 2016

pan de soda y mermelada de ruibarbo y fresa





Resulta que ayer no tenía pan para las tostadas de mañana. Y eran las 11 de la noche. Y tenía sueño y llevaba todo el día en una silla, pero la necesidad era imperiosa.

Con lo cual tocaba uno rapidito. ¡Un pan! Ejem.

El pan de soda es perfecto para estos menesteres. Más que un pan, es un bizcocho salado. Ni fermenta, ni lleva levadura, ni masa madre ni se hace de rogar. En un periquete obtienes resultados con la dignidad pareja a un lord anglosajón.


En una conjunción de astros alineados la semana pasada la tía Rosa —no es mi tía, pero ojalá lo fuera—  había conseguido ruibarbo y se había acordado de mí. ¡Muchas gracias! Cuatro pencas llegaron a mi casa. Cocí una en solitario, con la segunda y la tercera preparé esta mermelada y la cuarta está reservada para ser asada y acompañada con helado de vainilla. Slurp.

Así que, queridos amigos y amigas, finalmente esta mañana he podido desayunar al estilo irlandés pan con mermelada después de aprovechar la bonita luz del amanecer para sacar las fotos de este bodegón con las legañas aún puestas. Han quedado bonitas. Sospecho que dormida hago mejor las cosas. Da que pensar.

Como remate final de este ¡dos por uno! recetil, ni que estuviera yo para tirar la casa por la ventana, creo que todavía no os había enseñado esta joya audiovisual. En primicia, ladies and gentelmen, un vídeo con Ibán Yarza y algunas personitas conocidas intentando aquello de amasar. Que tiempos aquellos en los que éramos fans.

Eh, que la receta del pan de soda sigue siendo suya.


Cierto :-)

Ingredientes.

Para el pan de soda.

· 245 g de harina integral.
· 15 g de harina panificable.
· 3 cucharaditas de levadura química.
· 7 g de sal.
· 35 g de miel.
· 280-300 g de agua (107-115% de hidratación).
· Semillas al gusto, en mi caso pipas de calabaza y semillas de sésamo.

Para la compota de ruibarbo y fresas. (Un tarro).
· 400 g de ruibarbo.
· 200 g de fresas.
· 200 g de azúcar.
· Zumo de un limón.


Preparación.

Para la compota de ruibarbo y fresas.

1. Pelamos los tallos de ruibarbo en el caso de que sea necesario. Si son grandes, suele ser necesario. Con un cuchillo de puntilla y comenzando desde un extremo, retiramos la primera capa de piel, la que tiene el color rojo bonito.Troceamos.

2. Lavamos las fresas y las partimos.

3. En un bol ponemos a macerar el ruibarbo y las fresas con el azúcar. Dejamos que repose unas horas.

4. Añadimos el zumo de limón y ponemos la mezcla a cocer a fuego suave durante unos 20-30 minutos.

5. Trituramos, pasamos por el chino, pasapurés o directamente no hacemos nada. Lo dejo a vuestro gusto.

6. Embotamos.

Para el pan de soda.

1. Engrasamos el molde con mantequilla y harina y precalentamos el horno a 220 ºC.

2. Mezclamos todos los ingredientes sólidos (harinas, sal y levadura química).

3. Añadimos la miel y el agua y removemos con las manos. Es una masa pringosa y líquida, queda una textura similar al barro.

4. Incorporamos las semillas y removemos.

5. Volcamos la masa en el molde. Espolvoreamos con una pizca de harina.

6. Horneamos durante 40 minutos. Desmoldamos y dejamos enfriar sobre una rejilla.

Notas.


- Con estas cantidades queda una mermelada ligeramente ácida, podéis añadir más azúcar si os gusta más.
- En este post de Sweet & Sour encontraréis todo lo necesario sobre conservas caseras.

- En el blog tenéis otras mermeladas interesantes como la de frutas del bosque o la de tomate.
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9 de mayo de 2016

patatas asadas con salsa tártara


No se le puede llamar receta.
Pero está de muerte.

Simplemente es una idea para comer rápido y bien sin dedicarle demasiado tiempo a ello. El microondas, ese invento del demonio, facilita el asado de las patatas. Echadle un ojo a la técnica porque os puede sacar de algún apuro.


Los tirabeques solo están cocidos, pero ¡ays! es morderlos y morder la primavera. Sí. Con frase rimbombante incluida. Los tirabeques se lo merecen todo y más. ¡Mi reino por un tirabeque! Estos eran de Betanzos. Resquiescat in pace.


La salsa tártara tendrá de tártara lo mismo que la menda, pero es una versión rica y resultona.

Ea. ¿Lo vais pillando, no? Easy, people. He retomado The Wire. MF.


Ingredientes (hortalizas para 2 y salsa para los cienmil hijos de San Luis)

· 6 patatas pequeñas o medianas, pero de tamaño uniforme.
· Una pizca de mantequilla.
· Sal.
· 250 g de tirabeques.

Para la salsa.
· Dos huevos.
· 200 mL de aceite de oliva suave.
· Limón.
· Sal.
· 2 cucharadas de yogur.
· Pepinillos en vinagre.
· Alcaparras.
· Perejil.
· Pimienta negra.

Preparación.

Para cocer las patatas en el microondas.
1. Lavamos muy bien las patatas. Nos vamos a comer la piel así que podéis cepillarlas bien para que no queden restos de tierra.
2. Las colocamos en un recipiente (bol) apto para microondas con medio vasito de agua. Tapamos el recipiente con papel film.
3. Las cocemos en el micro a máxima potencia (en mi caso 700W) durante 15 minutos.
4. Sacamos el bol del micro. Quitamos el plástico con mucho cuidado porque saldrá un vapor abrasador. Partimos las patatas por la mitad.
5. Pincelamos cada media patata con un poco de mantequilla derretida y salpimentamos.
6. Gratinamos las patatas durante 5 minutos hasta que adquieran un tono dorado.

Para cocer los tirabeques.
1. Les quitamos los extremos y los hilos en el caso de aquellos ejemplares "más creciditos".
2. Ponemos agua con sal a hervir. Cuando hierva, añadimos los tirabeques y los cocemos durante 3 o 4 minutos.
3. Pasado ese tiempo los sacamos del fuego y los volcamos sobre un recipiente con agua fría —incluso con hielo— para parar la cocción y que mantengan el color verde.

Para la salsa tártara.
1. Cocemos un huevo. Separamos la clara de la yema.
2. Picamos menudamente las alcaparras, los pepinillos, la clara de huevo y el perejil.
3. Con el otro huevo y el aceite hacemos una base de mayonesa. Aquí os digo como.
4. Agregamos a la base las dos cucharadas de yogur y los ingredientes picados (pepinillos, alcaparras, clara de huevo y perejil).
5. Sazonamos con limón y sal.
6. Agregamos la yema desmenuzada y más perejil para decorar.

Recomendaciones.
- El tiempo de cocción de las patatas dependerá del número de patatas, el tamaño y la potencia de vuestro micro. 



27 de abril de 2016

tarta de queso y chocolate negro




¿Hay alguien ahí? Comment ça va?

Vuelvo presta y rápida para enseñaros la recetilla de una tarta que tenía ganas de probar: la versión chocolatosa de la tarta de queso alegrada con licor café. He de confesar que, después de probarla, me quedo con la tarta de queso más clásica. Pero como alternativa, no está mal. Creo que es importante complementarla con un buen helado de vainilla, nata agria, dulce o similar que suavice un poco el chocolatismo integral.

Soy de esas personas ligeramente extravagantes a las que no les entusiasma demasiado la tarta ni el helado de chocolate así que dejo a vuestro criterio el hacerla y el probarla.

Y ya está. Así como quien no quiere la cosa me despido. Casi a la francesa. Muy a mi pesar en estos tiempos que corren no puedo ser persianera.


A todos y todas los que cumplís en este mes de abril —que sois ciento y la madre, ya os vale— ¡¡feliz cumpleaños!!

La receta original es de Sweet & Sour. Echadle un ojo a sus fotos porque son una pasada. Eso sí, después no volvais aquí para comparar que no me lo merezco :P

Biquiños. ¡Halaaaaaaaa! Con besos y todo. Que desprendida me hace la edad.


Ingredientes. (para una señora tarta)

· Un paquete de galletas digestive.
· 100 g de mantequilla.
· 4 cucharadas de cacao en polvo.
· 500 g de queso mascarpone.
· 250 g de crème fraîche.
· 250 g de queso de untar.
· 110 g de azúcar glas.
· 250 g de chocolate negro.
· 85 g de licor café.
· 3 huevos.
· 2 yemas.

Preparación.


Para la base.
1. Trituramos las galletas digestive con una picadora o bien metiéndolas en una bolsa y dándoles golpes con un rodillo hasta que queden en polvo. Añadimos 2 de las cucharadas de cacao en polvo.
2. Derretimos un poco la mantequilla y la añadimos al polvo de galleta. Mezclamos bien. Tiene que quedar con textura de arena mojada.
3. Preparamos el molde desmontable pincelando con un poquito de mantequilla fundida la base y los laterales.
4. Ponemos la masa de galletas en toda la base del molde. Presionamos un poquito. Tiene que tener entre medio y un centímetro de espesor.
5. Metemos el molde en la nevera mientras preparamos la crema de queso.

Para la crema de queso y chocolate.
1. Batimos los quesos y la créme fraîche con la ayuda de unas varillas. Añadimos el azúcar. Mezclamos bien.
2. Incorporamos ahora las dos cucharadas de cacao harina poco a poco y removemos para que no queden grumos.

3. Troceamos el chocolate y lo fundimos en el microondas o al baño maría.
4. Añadimos el licor café al chocolate derretido.
5. Mezclamos el chocolate con la crema de queso teniendo cuidado de que no queden "partes blancas".
6. Echamos de uno en uno los huevos. Batimos la mezcla después de cada huevo, para que se integre perfectamente, antes de echar el siguiente.
7. Procedemos ahora de la misma forma con las yemas.
4. Vertemos la crema de queso sobre la base de galletas.

Horneado y enfriado.
1. Introducimos la tarta de queso en el horno precalentado a 200ºC. A esta temperatura deberá estar unos 10-15 minutos. Después bajamos la temperatura del horno a 90-100ºC y horneamos durante 60-80 minutos. Toda la superficie tiene que estar cuajada, solo quedará el centro con un poco de textura de flan.
2. Dejamos enfriar dentro del horno apagado sin abrir la puerta en ningún momento. Cuando la tarta esté a temperatura ambiente, pasadas varias horas, ya la podemos sacar.

3. Metemos la tarta en la nevera y dejamos enfriar.
4. Acompañar la tarta con helado de vainilla, yogur griego, nata semimontada, frutos rojos... 

Notas.
- No abrir en ningún momento la puerta del horno. Si sufre cambios bruscos de temperatura puede hundirse el centro o agrietarse la tarta.
- No batir la mezcla en exceso.
- Se debe sacar la tarta de la nevera 20-30 minutos antes de consumirla.
- Es preferible hacerla el día anterior ya que está más buena de un día para otro.
- Tengo muchas otras tartas de queso en el blog. ¡Mirad, mirad, mis hermosos jabalíes!

26 de marzo de 2016

una pausa en el camino.

Ilustración de la glotona Jennie de Dídola, Pidola Pon de Maurice Sendak

Buenas.

Cuanto sin escribir. Y vengo a pedir papas. Y a pedir más tiempo.

Durante unos meses voy a estar encarcelada. Uy. Qué chispa.


Pues eso, que me esperéis. Que a lo largo de los próximos tiempos publicaré menos, pero no porque no vaya a comer (eso no es fácil que suceda), sino porque editar las fotos y decir cuatro tonterías requiere un tiempo del que debo prescindir.

Pero bueno, de vez en cuando, asomaros por aquí. Igual encontráis una sorpresa.

Ya lo echo de menos.

25 de febrero de 2016

alcachofas braseadas




Estoy hecha un guiñapo.
Estas alcachofas tienen mucha mejor pinta que yo.
Así que por eso os las traigo. Para ver algo lucido en este momento aciago. ¡Así hago algo!

La receta de Mr. Comidista.

Ingredientes. (2 medias raciones) 

· 4 alcachofas.
· Un diente de ajo.
· Aceite de oliva virgen extra.
· Un vaso de vino blanco.
· Nueces.
· Perejil.
· Queso curado rallado fino.
· Olivas negras.

Preparación.

1. Limpiamos las alcachofas quitando las hojas de fuera hasta quedarnos con las que ya se vean amarillas. Pelamos el tallo. Cortamos la punta más dura de arriba de las flores y troceamos en cuartos las alcachofas. A medida que las vamos limpiando las depositamos en un bol con agua fría y zumo de limón o perejil abundante fresco para que no se oxiden.

2. Pelamos un diente de ajo y lo cortamos en láminas.

3. En una sartén, con una o dos cucharadas de aceite, doramos las alcachofas con el diente de ajo.

4. Añadimos el vino y cocinamos a fuego lento, tapado, durante aproximadamente 20 minutos.

5. Mientras picamos las nueces, las olivas negras y el perejil. Rallamos el queso. Mezclamos todos estos ingredientes y los reservamos en un bol.

6. Destapamos las alcachofas y subimos el fuego. Dejamos que se evapore el líquido y las alcachofas empiecen a dorarse.

7. Espolvoreamos las alcachofas con el mezcladillo de ingredientes reservado.

Recomendaciones.

- Utilicé un vino moscatel porque no tenía vino blanco y resultó una buena idea.
- Aunque puede ser perfectamente un plato único, si hacéis menos cantidad podéis completarlo con cuscús y un huevo frito.