27 de abril de 2016

tarta de queso y chocolate negro




¿Hay alguien ahí? Comment ça va?

Vuelvo presta y rápida para enseñaros la recetilla de una tarta que tenía ganas de probar: la versión chocolatosa de la tarta de queso alegrada con licor café. He de confesar que, después de probarla, me quedo con la tarta de queso más clásica. Pero como alternativa, no está mal. Creo que es importante complementarla con un buen helado de vainilla, nata agria, dulce o similar que suavice un poco el chocolatismo integral.

Soy de esas personas ligeramente extravagantes a las que no les entusiasma demasiado la tarta ni el helado de chocolate así que dejo a vuestro criterio el hacerla y el probarla.

Y ya está. Así como quien no quiere la cosa me despido. Casi a la francesa. Muy a mi pesar en estos tiempos que corren no puedo ser persianera.


A todos y todas los que cumplís en este mes de abril —que sois ciento y la madre, ya os vale— ¡¡feliz cumpleaños!!

La receta original es de Sweet & Sour. Echadle un ojo a sus fotos porque son una pasada. Eso sí, después no volvais aquí para comparar que no me lo merezco :P

Biquiños. ¡Halaaaaaaaa! Con besos y todo. Que desprendida me hace la edad.


Ingredientes. (para una señora tarta)

· Un paquete de galletas digestive.
· 100 g de mantequilla.
· 4 cucharadas de cacao en polvo.
· 500 g de queso mascarpone.
· 250 g de crème fraîche.
· 250 g de queso de untar.
· 110 g de azúcar glas.
· 250 g de chocolate negro.
· 85 g de licor café.
· 3 huevos.
· 2 yemas.

Preparación.


Para la base.
1. Trituramos las galletas digestive con una picadora o bien metiéndolas en una bolsa y dándoles golpes con un rodillo hasta que queden en polvo. Añadimos 2 de las cucharadas de cacao en polvo.
2. Derretimos un poco la mantequilla y la añadimos al polvo de galleta. Mezclamos bien. Tiene que quedar con textura de arena mojada.
3. Preparamos el molde desmontable pincelando con un poquito de mantequilla fundida la base y los laterales.
4. Ponemos la masa de galletas en toda la base del molde. Presionamos un poquito. Tiene que tener entre medio y un centímetro de espesor.
5. Metemos el molde en la nevera mientras preparamos la crema de queso.

Para la crema de queso y chocolate.
1. Batimos los quesos y la créme fraîche con la ayuda de unas varillas. Añadimos el azúcar. Mezclamos bien.
2. Incorporamos ahora las dos cucharadas de cacao harina poco a poco y removemos para que no queden grumos.

3. Troceamos el chocolate y lo fundimos en el microondas o al baño maría.
4. Añadimos el licor café al chocolate derretido.
5. Mezclamos el chocolate con la crema de queso teniendo cuidado de que no queden "partes blancas".
6. Echamos de uno en uno los huevos. Batimos la mezcla después de cada huevo, para que se integre perfectamente, antes de echar el siguiente.
7. Procedemos ahora de la misma forma con las yemas.
4. Vertemos la crema de queso sobre la base de galletas.

Horneado y enfriado.
1. Introducimos la tarta de queso en el horno precalentado a 200ºC. A esta temperatura deberá estar unos 10-15 minutos. Después bajamos la temperatura del horno a 90-100ºC y horneamos durante 60-80 minutos. Toda la superficie tiene que estar cuajada, solo quedará el centro con un poco de textura de flan.
2. Dejamos enfriar dentro del horno apagado sin abrir la puerta en ningún momento. Cuando la tarta esté a temperatura ambiente, pasadas varias horas, ya la podemos sacar.

3. Metemos la tarta en la nevera y dejamos enfriar.
4. Acompañar la tarta con helado de vainilla, yogur griego, nata semimontada, frutos rojos... 

Notas.
- No abrir en ningún momento la puerta del horno. Si sufre cambios bruscos de temperatura puede hundirse el centro o agrietarse la tarta.
- No batir la mezcla en exceso.
- Se debe sacar la tarta de la nevera 20-30 minutos antes de consumirla.
- Es preferible hacerla el día anterior ya que está más buena de un día para otro.
- Tengo muchas otras tartas de queso en el blog. ¡Mirad, mirad, mis hermosos jabalíes!

26 de marzo de 2016

una pausa en el camino.

Ilustración de la glotona Jennie de Dídola, Pidola Pon de Maurice Sendak

Buenas.

Cuanto sin escribir. Y vengo a pedir papas. Y a pedir más tiempo.

Durante unos meses voy a estar encarcelada. Uy. Qué chispa.


Pues eso, que me esperéis. Que a lo largo de los próximos tiempos publicaré menos, pero no porque no vaya a comer (eso no es fácil que suceda), sino porque editar las fotos y decir cuatro tonterías requiere un tiempo del que debo prescindir.

Pero bueno, de vez en cuando, asomaros por aquí. Igual encontráis una sorpresa.

Ya lo echo de menos.

25 de febrero de 2016

alcachofas braseadas




Estoy hecha un guiñapo.
Estas alcachofas tienen mucha mejor pinta que yo.
Así que por eso os las traigo. Para ver algo lucido en este momento aciago. ¡Así hago algo!

La receta de Mr. Comidista.

Ingredientes. (2 medias raciones) 

· 4 alcachofas.
· Un diente de ajo.
· Aceite de oliva virgen extra.
· Un vaso de vino blanco.
· Nueces.
· Perejil.
· Queso curado rallado fino.
· Olivas negras.

Preparación.

1. Limpiamos las alcachofas quitando las hojas de fuera hasta quedarnos con las que ya se vean amarillas. Pelamos el tallo. Cortamos la punta más dura de arriba de las flores y troceamos en cuartos las alcachofas. A medida que las vamos limpiando las depositamos en un bol con agua fría y zumo de limón o perejil abundante fresco para que no se oxiden.

2. Pelamos un diente de ajo y lo cortamos en láminas.

3. En una sartén, con una o dos cucharadas de aceite, doramos las alcachofas con el diente de ajo.

4. Añadimos el vino y cocinamos a fuego lento, tapado, durante aproximadamente 20 minutos.

5. Mientras picamos las nueces, las olivas negras y el perejil. Rallamos el queso. Mezclamos todos estos ingredientes y los reservamos en un bol.

6. Destapamos las alcachofas y subimos el fuego. Dejamos que se evapore el líquido y las alcachofas empiecen a dorarse.

7. Espolvoreamos las alcachofas con el mezcladillo de ingredientes reservado.

Recomendaciones.

- Utilicé un vino moscatel porque no tenía vino blanco y resultó una buena idea.
- Aunque puede ser perfectamente un plato único, si hacéis menos cantidad podéis completarlo con cuscús y un huevo frito.

10 de febrero de 2016

masa de pizza sin amasado



Sé que este silencio que os traéis en torno a la ausencia de comida 100% italiana en este recuncho es porque os estáis pensando seria y concienzudamente financiar mi paseo comidista al país de la bota. Mientras ese momento llega —el del paseo comidista, no el de la financiación, tranquis—, vamos a ir haciendo pinitos. Pinito número 1: pizza sin amasado del gran Iban, oh señor de las masas.

Una pizza para atraerlos a todos y atarlos a la cocina.

 
Esa fue la intención de este puente carnavalero. Sabiendo el domingo que el lunes y martes pasaría gente de bien por mi casa, me animé a preparar masa para tres pizzas en potencia. Esta receta necesita, al menos, 24 horas de reposo en nevera. Es lo único que tenéis que hacer. El resto del tiempo lo podéis dedicar a aquello que más os plazca.

El experimento salió escandalosamente bueno. Este hizo la maaaaaaaasa, este la estiróooooooo, aquel picó los ingredieeeeentes, Lucía la horneóooooooooo —y provocó un conato de incedio que apagó sigilosamente— y todos gorditos y gorditas se la comieron. Mierda, en plural no rima. Comentar porque viene claramente al caso que de postre cayeron, de madres y abuelas queridas, orejas, freixós y rosquillas.


Vamos, que vivimos muy bien :)


Aquí tenéis la receta en vídeo que despeja cualquier tipo de duda. 

Ingredientes.

· 525 g de harina panificable.
· 340 g de agua (65%)
· 20 g de aceite de oliva.
· 11 g de sal.
· 5 g de levadura fresca o 1,5 g de levadura seca.

Preparación.

1. Disolvemos la levadura en el agua.

2. En un bol grande mezclamos todos los ingredientes hasta conseguir una masa homogénea aunque algo pegajosa. Dejamos reposar 15 minutos en el bol.

3. Pasamos la masa a la mesa sin añadir harina. Plegamos un par de veces la masa sobre si misma. Dejamos reposar 5 minutos.

4. Dividimos la masa en tres porciones de aproximadamente 300 g cada una. Hacemos una pelotilla con cada una de ellas y las guardamos en boles previamente aceitados y cubiertos con papel film.

5. Guardamos los boles en la nevera durante al menos 24h pudiendo estar 48h o 72h sin ningún problema.

Día D.

6. Calienta el horno a 250 ºC durante al menos media hora antes de introducir la futura pizza.

7. Saca la masa de la nevera y disponla sobre una superficie enharinada. Poco a poco empieza a aplastarla con la yema de los dedos. La masa se tiene que estirar con facilidad. Repite esta operación varias veces. Después estírala haciendo con tus manos el movimiento de un un limpiaparabrisas. Más o menos saldrá una pizza de 25 cm de diámetro.

8. Pasa la masa estirada a un papel de hornear. Acaba aquí de formar tu pizza.

9. Coloca ahora con rapidez el relleno de la pizza.

10. Desliza el papel de hornear con la pizza sobre la base del horno. En esta posición tendrá que estar 4 ó 5 minutos. Cuando comience a estar dorada pasamos la pizza a una bandeja que colocaremos debajo del grill a la máxima potencia también durante un par de minutos.

Notas.

- El estirado de la masa igual es lo más "complicado" de la receta, pero más o menos redonda, saldrá bien.
- Es importante que el relleno de la pizza no sea muy húmedo. El tomate debe ser espeso, tipo passata. Tampoco hay que echar gran cantidad. Los ingredientes que vayáis a poner, tened cuidado de escurrirlos bien. Estas precauciones servirán para que vuestra pizza esté crujiente.
- Cuidadiño durante la manipulación de la pizza en el horneado. ¡No quemarse!

1 de febrero de 2016

dulce de manzana




El otro día Cris y Fico me regalaron productos varios de la montaña lucense, entre ellos unas cuantas manzanas. Estaban a puntito de caramelo así que tenía que actuar rápido y de urgencia. Por distintos motivos, mi casa, en las dos últimas semanas, se ha convertido en puesto de feria lo cual me ha obligado a trastear con las conservas para que nada se echase a perder —mensaje a ese chucrut del futuro, fermenta bien y no nos defraudes—.

Me gustaría poder decir que este dulce de manzana es kilometro cero porque las protagonistas vienen de Taramundi y el limón de Corredoira, pero no puedo. El Rey Azúcar —y otros monarcas agrícolas— me lo impide. Y, aunque en este caso, era moreno y ecológico y de comercio justo y bla bla... la realidad es que por mi cocina suele haber azúcar blanco corriente y moliente. Y eso eso es algo sobre lo que reflexionar. Que sirva esto como pequeño adoctrinamiento personal.

Volviendo al mundo terrenal, el dulce de manzana está bueno para acompañar tostadas con queso, yogures naturales, lentejas con chorizo o lo que sea que gustéis :P 

No me meteré en vuestras filias y fobias, siempre y cuando lo llaméis dulce de manzana. Si sois de aquella gente que lo llama membrillo de manzana —pese a no tener membrillo— no volveré a dirigiros (¿digeriros?) palabra nunca más. Avisados quedáis ;)

También os pongo una adivinanza cortesía de mi señor padre para conmigo durante la comida del domingo. Ahora que estamos en temporada de naranjas, pensad en la siguiente hipotética situación. Tenéis seis naranjas y sois ocho personas bien avenidas. ¿Cuál es el mínimo número de cortes para dividir esas naranjas y que a cada uno os toque la misma cantidad de naranja?

No todo va a ser comer. Ea.


Ingredientes.

· 400 g de manzanas.
· 200-250 g de azúcar moreno.
· Zumo de limón.

Preparación.

1. Pelamos y troceamos las manzanas.
2. En un bol cubrimos la fruta con el azúcar y el zumo de limón. Dejamos macerar durante unas horas.
3. Cocemos la fruta a fuego suave durante unos 45 minutos o hasta que la fruta esté blanda.
4. Trituramos a conciencia con la batidora.
5. Continuamos la cocción removiendo constantemente con una cuchara de madera.
6. Sabremos que el dulce está listo cuando al meter la cuchara en vertical sobre el membrillo, se sostenga.
7. Rápidamente vertemos el puré en el molde y dejamos enfriar.


Notas.

-  Corregid el azúcar a vuestro gusto. Si queréis hacer grandes cantidades, para conservar durante bastante tiempo, tiene que ser dulce y hay que aumentar la proporción de azúcar. Sin embargo, si hacés poca cantidad para un consumo relativamente inminente no es necesario tanto azúcar.
- Podéis dejar alguna manzana con su piel para que suelte más pectina que es el componente que espesa estos asuntos.
- Este dulce que veis en la foto no es completamente sólido. Me interesaba cocerlo un poco menos y que me sirviese para untar o para echarle algún pegote a un bizcocho/magdalenas.