7 de abril de 2017

magdalenas de chocolate blanco


Aspirante a magdalena de Proust.

Siempre me ha parecido algo mágico la capacidad de evocación de los olores. Entrar en algún lugar y, de repente, volver al recibidor de la casa de piedra de mi bisabuela Amelia en Santesteban. Aquel jersey de lana. Trasladarte a la playa en pleno invierno al echarte la crema de sol.

Sería bonito que en algún lugar en algún tiempo futuro alguien se acordara de que en mi casa olía a pan y dulces.

Así que me he comprado el libro Magdalenas de webosfritos. Por aquello de practicar :)

Ingredientes

· 3 huevos grandes
· 150 g de azúcar
· 75 g de aceite de oliva suave
· 125 g de nata para montar
· 70 g de chocolate blanco
· 250 g de harina normal
· 12 g de levadura de repostería
· Ralladura de mandarina
· Una pizca de sal

Preparación

1. Derretimos el chocolate blanco en un bol en el microondas o al baño maría vigilando que que no se queme.

2. Batimos los huevos con el azúcar durante cinco minutos con una máquina de varillas hasta que blanqueen.

3. Incoporamos a la masa el aceite, el chocolate blanco fundido y la nata. Lo hacemos paulatinamente y sin dejar de batir.

4. Añadimos la ralladura de mandarina y removemos con una espátula.

5. Mezclamos y tamizamos los ingredientes secos: harina, levadura y sal. Se los añadimos a la masa, integrándolos bien, pero sin batir en exceso.

6. Refrigeramos la masa en la nevera un par de horas.

7. Rellenamos con la masa las cápsulas de papel de magdalena hasta tres cuartas partes de su capacidad. Metemos las cápsulas en moldes rígidos.

8. Horneamos durante 10 minutos a 220 ºC y después otros 5 minutos a 200º aproximadamente.

Notas


- Acordaros de que para que queden hermosas y con copete hay dos asuntos fundamentales: masa bien refrigerada y molde rígido.
- La receta original de webosfritos lleva un poco más de azúcar. Admite 50 g más si os apetece.
- Si queréis que tenga una costra de azúcar por encima, echádsela justo antes de entrar en el horno. Yo no soy muy fans, por eso no lo hago. 

14 de marzo de 2017

crema de coliflor




Antes de que llegue oficialmente la primavera y a todos se os revolucionen las hormonas, decidáis que ya no hace frío, enseñemos los tobillos y nos pasemos al gazpacho en abril —todo se andará, tristemente— quería dejar una nueva receta de crema calentita y reconfortante para estas noches de frío pelón.

Los amigos del cuchareo sabemos que en cuestión de purés y sopas casi todo vale y que los ingredientes se pueden cambiar según lo que tengáis en la nevera. Simplemente, es una idea sobre qué hacer con una coliflor. La otra alternativa es haceros un sombrero estiloso. Eso sí, si os da por cambiar la coliflor, el nabo y la nuez moscada por calabaza, zanahoria y curry, no le llaméis crema de coliflor, no procede. Es posible que alguien os mire raro y luego me queráis echar la culpa. Y con eso no pienso cargar. Ya me llega con la coliflor en la cabeza.

Seguro que os estáis preguntado de dónde salen esos cuencos preciosérrimos en los que está servida la susodicha. Que sepáis que no hay otros iguales así que no aspiréis a tenerlos. Como mucho, os invito a cenar a casa. Los boles están hechos a mano, en un taller de Praga, por mi amigo Moi que es un artista. Espero mantener mi renombrada torpeza lejos de ellos y poder sacarlos a relucir en otras ocasiones. ¡Graciñas por el regalazo!

Y nada, ahora corto el rollo porque voy a aprovechar la hora de comer para ir al forum gastronómico ya que gracias a ASF ¡tengo una invitación! Noy voy a poder ir a la charla que quería de Guillermo Moscoso y Jose Luis Miño —panaderos top—, pero bueno, seguro que algo interesante pillo. Y luego os lo puedo contar, como si fuera una bloguera de postín. Jojo.


Ingredientes (2 ó 3 personas)

· Una coliflor mediana
· Un nabo
· Una patata
· Un puerro
· Agua o caldo de verduras
· Un vaso de leche
· Aceite de oliva y/o nuez de mantequilla
· Sal
· Pimienta negra
· Nuez moscada 
· Albahaca

Preparación

1. Lavamos el puerro, retiramos su parte verde, y picamos fino. 

2. Lavamos la coliflor y separamos sus ramilletes. El tronco lo cortamos en rodajitas.

3. Pelamos el nabo y la patata y los cortamos en pedazos.

4. En una olla capaz incorporamos dos cucharadas de aceite y una nuez de mantequilla y comenzamos a sofreír el puerro. Cuando esté dorado el resto de las hortalizas. Salpimentamos, agregamos un golpe de nuez moscada y cocinamos todo junto 10 minutos.

4. Cubrimos con el caldo/agua y un vaso de leche y dejamos cocer durante 20-30 minutos a fuego suave. Si lo hacemos en olla a presión bastarán unos 7 minutos desde que empiece a "pitar".

5. Trituramos a conciencia con la batidora.

6. Rectificamos de sal.

7. Damos un ligero hervor y servimos.

8. Acompañamos con unas hojitas de albahaca picadas por encima y/o unas almendras laminadas.


Notas

- Como casi cualquier crema, podéis variar lo que os dé la real gana.
- Procurad no hervir muchísimo la coliflor, lo justo para que se pueda triturar con facilidad.
- Podéis reservar unos ramilletes de la coliflower, tostarlos en la sartén y servirlos también como acompañamiento.

22 de febrero de 2017

ensalada de garbanzos con calabaza y remolacha asadas



Recetiña de las que me gustan, fácil, rica, de temporada y colorida. De las que se pueden preparar con antelación para llegar a casa después de trabajar y tener la mesa puesta. Aunque yo llegase a casa y me pusiera a sacarle fotos. Así han quedado, no demasiado trabajadas. ¡Mis tripas reclamaban!

Hoy estoy poco dicharachera, cosa que igual hasta agradecéis. Pero llevo varios semanas hablando mucho, con mucha gente, de muchos temas y, aunque no lo creáis, soy un ser silencioso.


Asi que hoy, minutos musicales y un ratiño de paz.

* Edito. Ayer se me olvidó comentar que es una versión de un plato de El Comidista.

Ingredientes (para 2 personas)

Para la ensalada

· Un bote grande de garbanzos en conserva
· Tres rodajas de calabaza
· Una remolacha grande
· Unas hojas de perejil picadas
· Unas hojas de menta picadas
· Unas hojas de albahaca picadas

· Ralladura de limón
· Ralladura de naranja
· Media granada (yo no tenía)

Para la salsa de yogur.

· Un yogur natural.
· Tres o cuatro cucharadas de aceite de oliva
· Sal
· Pimienta
· Zumo de medio limón

· Medio diente de ajo rallado

Preparación

1. Asamos las rodajas de calabaza en el horno durante 20-25 minutos con un chorrito de aceite hasta que esté firme, pero tierna.

2. Mientras lavamos y escurrimos los garbanzos en conserva.

3. Cortamos la remolacha y nos volvemos rosas.

4. Desgranamos la granada dándole golpes con el mango de un cuchillo.

5. Preparamos la salsa de yogur mezclando todos sus ingredientes en un cuenquito hasta que estén bien integrados.

6. Cuando la calabaza esté en su punto, la retiramos del horno, esperamos a que se atempere y la cortamos en trozos.

7. En un bol mezclamos los garbanzos, la remolacha, la calabaza asada, la granada, las hierbas picadas y la ralladura de los cítricos.

8. Acompañamos con la salsa y servimos.

Notas.

- En este caso he utilizado remolacha cocida. Lo suyo es asarla también. Tenéis que tener en cuenta que la remolacha tarda más que la calabaza por lo que la tendréis que incorporar unos 20 ó 25 minutos antes al horno.
- Se puede espolvorear un poco de curry sobre las verduras que se asen. En este caso, yo he preferido no hacerlo porque con los cítricos y las hierbas frescas me parecía suficiente.
- Si no queréis hacer salsa de yogur, la aliñais con una vinagreta clásica y no se hable más.
- Es una ensalada con un toque dulce.

 

11 de febrero de 2017

cinta de lomo asado con salsa de jerez



Os sitúo, por si andáis extraviados. Era el mes de diciembre cuando una cabeciña pensaba para sí...

Propósitos para el año 2017: publicar un par de entradas al mes.

Jojo —de risa— no confundir con Jojó —el mesoncito de moda en la villa cedeiresa—. Jojo, jeje, juju, ¡bien empezamos!  

¿Qexcusa nos traes hoy?podrían hacerse esa pregunta las masas de lectores y lectoras decepcionados—. ¡Ay! Tenéis que creerme esta vez. He estado de baja forzosa por espaldismo de mala calidad. ¡Todavía no puedo atarme los cordones de los zapatos! Y con los cordones desatados no se puede cocinar, lo dice la real enciclopedia del chef

Además, me he pasado tres días en un hospital comiendo puré verde aguado y compota de manzana. ¡Yo! Que regento un blog de postín. Yo, que cual Obelix me hubiese comido un jabalí asado después del esfuerzo de tanto pasear pasillos o pasillear. Mis seres queridos me tuvieron que traer comida de extraperlo a escondidas del personal sanitario camuflando entre sus abrigos y bolsos prohibidos bocadillos de jamón serrano.

Diréis que si ya estoy aquí escribiendo, será porque no estoy tan mal. Al menos, de la espalda. De la azotea nadie responde. Una vez más, tendréis razón. PA. Progreso adecuadamente cual mis notas de primaria. 

Así que, aprovechando que el año empezó pobretón, os dejo una propuesta carnívora para compensar. Sé que no son las más habituales por estos lares, pero es una de las primeras recetas que mi abuela Mamalú me enseñó cuando consideró que su nieta era una muchachita digna de tal cosa. La tengo escrita todavía en una hoja de libreta. Como ella me explicó, es una buena opción para preparar con antelación cuando son muchas las bocas a alimentar. Y os puedo asegurar que de eso ella sabía una barbaridá.

Ingredientes (3 personas aprox)

· Cinta de lomo de cerdo (500-600g)
· Una cebolla grande
· Tres zanahorias
· Un diente de ajo
· Un vaso de vino jerez o brandy o cognac
· Un vaso de caldo de ave o verduras
· Sal 
· Pimienta negra
· Aceite de oliva

Para acompañar
· Calabaza
· Mantequilla
· Hierbas provenzales.

Preparación

1. Salpimentamos la cinta de lomo.
2. En la olla a presión ponemos un par de cucharadas de aceite. Doramos la cinta de lomo por todas sus caras. Retiramos la carne y reservamos el aceite en la olla. 
3. Pelamos y cortamos la cebolla, la zanahoria y el ajo.
4. Pochamos las hortalizas en el aceite, quizás sea necesario añadir una cucharada más. Cuando estén doradas añadimos el alcohol (vino de jerez o brandy) y dejamos que se evapore.
5. Colocamos la cinta de lomo en la olla.
6. Echamos el caldo o el agua hasta aproximadamente dos tercios de la altura de la carne.
7. Cerramos la olla y cocinamos unos 20-25 minutos desde que empiece a "pitar".
8. Cuando haya bajado la presión, abrimos la olla y sacamos el lomo.
9. Trituramos las verduras con la batidora. Rectificamos la salsa de sal y pimienta.
10. Cortamos los filetes de lomo y servimos con la salsa caliente.

Acompañamiento.
1. Cortar la calabaza en cubitos pequeños.
2. Salteamos la calabaza con la mantequilla en una sartén.
3. Cuando la calabaza esté a vuestro gusto de textura, a mí me gusta al dente, añadimos una pizca de sal y las hierbas que nos gusten.

Notas

- Se puede bridar la cinta de lomo para que la carne quede más prieta y no se deforme.
- Es más jugosa la pieza de lomo que tiene "dos colores", la cabecera.
- En mi casa somos muy salseros y con estas cantidades hay bastante salsa. Podéis reservar un cazo del agua de cocción, antes de triturar, para luego corregir su espesura. Otra forma de espesar la salsa puede ser añadiendo algún espesante tipo Maizena.
- Otro acompañamiento estupendo es manzana salteada. 

31 de diciembre de 2016

crema de cacao casera


Después de una sucesión de sucesos calóricos, hoy os traigo algo que os gustará a los preocupados de que esta noche les quepa el traje de fiesta. No sé si llegaremos a tiempo, pero siempre nos quedará París.

Esta receta es de Guillermo y Paula que están procurando que la pequeña Uxia disfrute de la comida de la forma más saludable posible. Ella está aprendiendo a comer y sus padres, en paralelo, a cocinar mejor y más sano. Yo no tengo criaturitas por ahora; pero como ya os he dicho en alguna otra ocasión, creo que es muy bueno que los pequeños tengan una buena relación con la cocina y este es el camino.

Volviendo al lío. Como servidora es muy amiga de lo ajeno, me he apropiado de la receta porque me ha parecido muy resultona para pequeñas y grandes de la sociedad.

Comer crema de cacao a cucharadas sin sentirse culpable es el mejor regalo que os puedo hacer para enero de 2017. Eso y todos los bollos mantequillosos que saldrán de mi nueva amasadora que los Reyes me han traído ya porque soy una niña buena, pero impaciente. También me han obsequiado con un grill y sé que caerán un par de libros chachis. Y aún no es día 6. Por supuesto, en este espacio seguirá habiendo verdurilllas, legumbres, aperitivos, peixes, bebidas —este blog se dedica poco al bebercio de manera escrita y eso hay que solventarlo— y espero que ¡¡muchos nuevos paseos comidistas!! Es lo que más extraño. Eso... y caminar.

Os deseo un gran año, apreciadíiiiiiiiiiiisimos lectores y lectoras. Sé seguro que para mí lo va a ser. Empieza difícil, pero lo arrancaré con ganas.

Se os quiere :-)


Ingredientes. (para un tarro)

· 12 dátiles
· 2 cucharadas de cacao colmadas
· 150 g avellanas
· Una pizca de sal

Preparación.

1. Se ponen a remojar los dátiles en agua. Tiene que estar, por lo menos, un día.

2. Se preparan las avellanas. Se quita la cáscara exterior, con cuidado de no pellizcarse con el martillo —o lo que tengáis—. Se tuestan en el horno unos 12 ó 15 minutos a 150ºC y una vez templadas, se les retira la piel interior.

3. En una procesadora, trituramos las avellanas hasta que se haga una crema y comience a soltar algo de aceite.

4. Añadimos dos cucharadas de cacao, una pizca de sal y los dátiles remojados. Seguimos procesando.

5. Se puede añadir un poco del agua de remojar los dátiles para conseguir la textura deseada.

6. La guardamos en un tarro de cristal.

Notas.

 - Las proporciones de dátiles, cacao y avellanas son orientativas. Podéis añadir más dátiles si queréis más dulzor o más avellanas si os gusta resaltar su sabor.
- Si no os gustan los dátiles, no os preocupéis, no vais a notar su sabor. Os lo digo yo que soy muy poco amiga de los mismos.