26 de agosto de 2015

pesto rojo


Podéis escoger entre El sueño de una noche de verano o But, oh, oh, the summer nights. La idea es la misma. Meriendas cenas con puesta de sol que son amor tras una larga tarde sombrillera. En el 99% de los casos un buen bocadillo soluciona la intendencia, pero si tenéis una tía Marta como la mía — y si no tenéis, deberíais tenerla— os habrá dejado preparado con antelación un buen pesto rojo para que al llegar caninos, no dejéis de untar pan.

Lo que pase después de que el sol se acueste, es otra historia ;)


Ingredientes

· 6/8 tomates deshidratados.
· 40 g de piñones.
· 10 hojas de albahaca fresca.
· 100 mL de aceite de oliva virgen extra.
· 50 g de queso parmesano / pecorino.
· Diente de ajo (opcional).
· Sal y pimienta recién molida.

Preparación.

1. Hidratamos los tomates hirviéndolos en agua hasta que estén blandos. Secamos y reservamos.

2. Pelamos los piñones si como yo, los tenéis con cáscara.

3. Trituramos con la batidora los tomates, los frutos secos, la albahaca y el ajo, si gustáis.

4. Añadimos el queso y trituramos de nuevo.

5. Sin dejar de batir incorporamos el aceite en un hilo fino. Tiene que tener una textura fina. 

6. Salpimentamos.

Notas.

- Para conservarlo podéis añadir una capa de aceite por encima formando una película que evite que se reseque. Aguanta varios días en el frigorífico. También se puede congelar.
- Lo podéis tomar con pasta, como acompañamiento de unas verduras asadas o a la brasa o directamente con pan.

17 de agosto de 2015

albóndigas con salsa de Monteña



Fin del descanso estival en Cortapicos y Sacalenguas. Necesitaba holgazanear un poco.

El verano transcurre con normalidad, es decir, comiendo en cantidad y calidad. Isto é Galicia, queridos amiguiños e as cousas sonche así. De todo lo ingerido en estas últimas semanas, en las que además el tiempo ha sido proclive a pucheros y guisotes, vamos a retomar la actividad con estas albóndigas con salsa de Monteña.

Instrucciones: coges a un niño de 7 años y le dices si quiere jugar con plastilina. El niño, cándido él, responderá que sí y en un periquete tendrás 50 pseudopelotillas y una nube de harina y migas de carne desparramadas. En mi caso no ha sido exactamente así porque Pablo, mi pequeño pinche, es un cocinillas en potencia. No puso remilgos a la carne cruda, hizo esferas perfectas y no manchó ni un ápice. Además, se lo pasó bien. Las ventajas de meter a un niño en la cocina pronto son infinitas. Que le pregunten a mi padre que "arriesgó" dejándome hacer desde mi más tierna infancia.


Pero volvamos a las albóndigas. La entrada de hoy es una nueva aportación a las recetas realizadas con cerveza artesana Monteña. En este caso utilizando su edición especial, hecha en Plasencia y fabricada con agua y castañas del Valle del Jerte. Con el sabor que nos aporta esta cerveza y una cocción de chop chop nos sale una salsa de toma pan y moja. Lloro al recordarla.

Nada como ensalzar unas buenas albóndigas. Echadle un ojo a las notas... ¡ya veréis! ;)

Foto sacada de la página de facebook de Monteña
Ingredientes. (para 6 personas)

· 1kg de carne picada (mitad cerdo, mitad ternera).
· Un diente de ajo.
· Sal.
· Pimienta negra.
· Perejil.
· Miga de pan mojada en leche.
· Harina.
· Aceite de oliva.
· 2 cebollas grandes.
· 4 zanahorias.
· Una cucharada de miel.
· 2 ó 3 cucharadas de salsa de tomate.
· Una Monteña edición especial.
· Agua.

Preparación.

1. Machacamos un diente de ajo en el mortero con un pellizco de sal. Picamos perejil. Mezclamos la carne picada con el ajo, el perejil, un golpe de pimienta y la miga de pan mojada en leche.

2. Hacemos bolitas de carne picada. Enharinamos esas bolitas teniendo cuidado de sacudir el exceso de harina. 

3. Freímos por tandas esas bolitas en un buen chorro de aceite de oliva hasta que estén doradas. Vamos reservando las albóndigas en una fuente.

4. Pelamos y picamos la cebolla, no es necesario que sean trozos muy pequeños. Pelamos y picamos las zanahorias, estas en rodajas.

5. En el aceite de freír las albóndigas comenzamos a pochar la cebolla a fuego suave. Unos cinco minutos después añadimos las zanahorias. Lo sofreimos todo hasta que esté bien dorado, siempre a fuego bajo. Puede estar tranquilamente media hora.

6. Cuando tengamos las hortalizas a punto de caramelo añadimos la cucharada de miel. Removemos bien.

7. Incorporamos la cerveza Monteña y las cucharadas de salsa de tomate. Cuando haya dado un hervor echamos las albóndigas. Rellenamos con agua hasta casi cubrir las albóndigas.

8. Cocemos el conjunto lentamente durante 45 o 50 minutos removiendo de vez en cuando.

9. Pasado ese tiempo retiramos con cuidado las bolitas de la olla y trituramos la salsa con una batidora. Rectificamos de sal y pimienta. Volvemos a incorporar las albóndigas y dejamos que alcance de nuevo el punto de ebullición unos minutos.

10. Servimos acompañadas de patatas fritas o arroz blanco.

Notas.

- La idea es, cuando lleguen las próximas castañas, sustituir la miga de pan mojada en leche por una aportación de castañas cocidas desmigadas para acabar de redondear el plato.

Diseño de la etiqueta de Laura Recio.






20 de julio de 2015

magdalenas de calabacín


De como paliar la superproducción de calabacines.

Llega una época del año en que por esta esquina peninsular todo el mundo tenemos calabacines. Muchos calabacines. Calabacines en cantidades ingentes. Los tuyos propios. Aquellos que alguien te regala cuando te lo encuentras "espontáneamente" por la calle. La bolsa de cuatro quintales y un peladillo con la que te refuerza la madre de un colega al ir a timbrarle de camino a la playa —es sabido por todas las madres que la playa da hambre—. Los tres ejemplares del tamaño de un balón de rugby que te traen tus tíos de Mera cuando vienen de visita porque los quieren emancipar. Y suma y sigue.

Así pasan los días de julio y agosto, cubicando el frigorífico cual ingeniera del tetris.


Lo bueno que tienen estos verdes y simpáticos individuos es que no hay nadie más polivalente que ellos. Lo mismo valen para un roto que para un descosido. Se pueden comer asados, rellenos, en pisto, crema, tarta, buñuelos, lasaña, atortillaos... Hay otras muchas y buenas ideas que, aunque no estén aquí recogidas, son igualmente bienvenidas.

Hoy os traigo una sugerencia dulce —como yo :P—. No vale reirse, si hubiese dicho salada —como yo— os hubiera hecho igual de gracia. El próximo día os traigo un limón que estaremos todos de acuerdo :D

Receta extraída de La receta de la felicidad.


Ingredientes. (10 magdalenas)

· 300 g de calabacín. Esta cantidad es de calabacín ya triturado (un calabacín mediano aproximadamente).
· 200 g de harina.
· 50 g de cacao en polvo (tipo Valor).
· 200 g de azúcar.
· 125 g de aceite de oliva suave.
· Una cucharada de levadura química.

· Una pizca de sal. 
· Una cucharada de esencia de vainilla.
· Fideos de chocolate y almendra picada para decorar.

Preparación.

1. Lavamos el calabacín y lo trituramos. Se pueden usar sin pelar, pero teniendo siempre en cuenta que no sea un calabacín viejo, porque a veces su monda es amarga. Para triturarlo yo usé un pequeño robot de cocina, pero si lo vais haciendo poco a poco, seguro que también podéis utilizar la batidora o un rallador.

2. Mezclamos en un bol todos los ingredientes (calabacín, harina, cacao, azúcar, aceite, sal, levadura y esencia de vainilla). Mezclamos bien. Nos ayudamos de unas varillas.

3. Precalentamos el horno a 180 ºC. Preparamos nuestros moldes de magdalenas. En mi caso fueron unos moldes de papel sobre la bandeja de hornear magdalenas. Si no tenéis bandeja usad unas flaneras o cualquier molde que sea mínimamente rígido. Si no es así, se desparramarán.


4. Vertemos un par de cucharadas de masa sobre cada molde.

5. Horneamos durante 20 minutos. Pinchad y si el palillo sale limpio, estarán listos.

6. Antes de que se enfríen cubrimos con los fideos de chocolate y las almendras. La idea es que con el calor residual se derrita el chocolate y se amalgame la cobertura. Antes de consumirlos, los dejamos enfriar.


Notas.


- A todo esto, el calabacín no se nota. Nadie lo adivinaría.
- Realmente creo se acercan más a los muffins, según esta información, pero a mí me gustan más las magdalenas. El caso es que si no queréis complicaros con los moldes individuales, con las mismas cantidades, podéis hacer un bizcocho.

- Es un dulce apto para veganos siempre y cuando tengáis en cuenta que la levadura no contenga trazas y no añadáis en la cobertura chocolate con leche.
- Se desmigan un poco, vale, un mucho. No os manchéis.

13 de julio de 2015

tzatziki


Escribir una entradilla a una receta griega y clásica estos días se me está resistiendo. No quiero decir mis habituales tonterías con un tema que requiere seriedad. Que sepáis, si no lo sabíais ya, que es lugar con una cocina que me llama. Que lo poco que conozco me encanta y que espero poder disfrutar algún día en terreno dórico, jónico y corintio. Que ya toca un viaje a los Balcanes, a la península del Peloponeso —es una palabra de sonido encantador— y a todas sus islitas en un velero bergantín.

Demasiado tiempo ya hablando de ello, pardiez.
¿Lo escucháis más cerca?

Ea. Mientras llega, untemos buen pan en el tzatziki y esperemos que impere el sentido común, si es que queda.


Ingredientes.

· 3 pepinos.
· 2 yogur naturales griegos.
· Zumo de limón.
· Un diente de ajo.
· Unas hojas de menta.
· Unas hojas de perejil.
· Sal.
· Pimienta negra.
· Aceite de oliva virgen extra.

Preparación.

1. Ponemos a escurrir el yogur sobre un colador forrado con una estameña, gasa o papel absorbente durante unas 6 horas para retirar el suero.

2. Pelamos los pepinos, los cortamos por su mitad longitudinal y les quitamos las pepitas con una cuchara.

3. Rallamos los pepinos y los ponemos a escurrir con un poco de sal sobre un colador durante un par de horas.

4. Cuando tengamos los dos ingredientes principales "secos" es el momento de montar el tzatziki. Pelamos y prensamos el diente de ajo y picamos unas hojitas de menta y perejil.

5. Mezclamos el pepino rallado con el yogur, el ajo, las hierbas, el aceite, unas gotas de limón, una pizca de sal y un toque de pimienta.


6. Dejamos reposar un rato en la nevera para que se integren los sabores.

Notas.

- La receta original, según el magnífico libro La cocina de Vefa —guiño para todo aquel que quiera hacerme un regalazo—, dice que el tzatziki lleva eneldo como hierba y no añade limón ni pimienta.
- Si no dejais escurriendo el pepino ni el yogur no pasa nada. Simplemente os saldrá más líquida la mezcla.
- Lo podéis acompañar de pan, tostadas o comerlo a cucharadas. As you wish.

7 de julio de 2015

gazpacho de remolacha


Nunca os cuento cosas de mi abuela Pilar. Cierto es que no tengo tantos recuerdos en la cocina asociados a ella, como los tengo de mi abuela Mamalú. Pero una cosa no quita la otra. Y en este bloguito cabe de todo. Además recuerdo una vez que hicimos mano a mano unas 200 minicroquetas para una fiesta de recopete de la cual era anfitriona.

Era una señora tremendamente divertida. Siempre tenía conversación amena y saber estar. Escribía muy bien y le gustaba el teatro. Era guapa y elegante como pocas. Generosa como ninguna. Nos llevaba e invitaba a todos lados. Le gustaba que fuéramos tranquilos, buenos —ahí yo tenía muchos puntos ganados— y achuchables —ahí los volvía a perder—. Conducía algo deprisa y en el coche siempre había una bolsa de 3D. También jugaba al bridge, al pádel y al tetris con nosotros. Cuando estábamos todos en su habitación, durmiendo en colchones sobre el suelo, era feliz. Me enseñó muchas cosas, no sabes cuantas, y cada vez me doy más cuenta.

Me quería mucho, mucho, y me escribió una de las cosas más bonitas que me han escrito nunca, cuando apenas tenía unas horas de vida.



Procuro tenerlo siempre presente.

¿Por qué hoy este texto? Porque la bandeja de las bicis viene desde su casa, el color y sabor de este gazpacho son fantásticos y alegres y me recuerdan a los veranos en Cádiz con ella.


Aunque realmente tampoco hacen falta razones.

PD. Receta, muy buena, de Mercado Calabajío. Por variar.


Ingredientes.

· 6 tomates medianos maduros (sobre 1.250 g)
· Una remolacha cocida.
· Un diente de ajo pequeño.
· Un trozo de pan.
· Agua.

· Aceite de oliva virgen extra.
· Vinagre de jerez.
· Sal.

Preparación.

1. Ponemos el pan duro con el agua en el recipiente donde vayamos a batir.

2.
Lavamos los tomates y les quitamos el pedúnculo. Troceamos.

3.
Pelamos y cortamos la remolacha y el diente de ajo.

4. Añadimos las hortalizas al recipiente.

5. Aliñamos con el aceite, el vinagre y la sal.

6. Batimos con la batidora hasta que no queden tropezones. Si está muy espeso añadir más agua.

7. Probar y rectificar de sal, aceite y vinagre en el caso de ser necesario. Al gusto.

8. Pasarlo todo por un pasapurés/chino y enfriar antes de consumir.


Notas.

- La remolacha se cuece con piel en agua hirviendo durante 20 o 25 minutos. También se pueden utilizar las que ya vienen cocidas. En este caso tened la precaución de lavarlas muy bien para quitarles el sabor ácido.
- Se puede añadir a este gazpacho un poco de pimiento o, incluso, de manzana. También se puede utilizar la remolacha cruda y añadir cerezas como esta versión de Mònica en El Comidista.
- Acompañad con una guarnición que os guste: jamón picado, huevo cocido, hortalizas en daditos, unas migas de queso.