24 de junio de 2019

falafel


El 23 de febrero de 2012 recibía mi primera sugerencia en la página de sugerencias que tenéis en la portada. Era una propuesta para hacer falafel. Siete años y cuatro meses después... ¡tachaaaaan! va a ser resuelta. Me postulo para constante universal de la velocidad en el cosmos. La luz ya se queda lenta. Me merezco mi propia constelación, una casilla en la tabla periódica, una vitrina en la Oficina de Pesas y Medidas de París, un despacho en el CERN y una silla en la RAE (ya puestos a pedir...)

Ains. Este es el hilo de razonamiento lógico –ejem– que más me acerca a ser una astrónoma de renombre y también sin renombrar. Dejadme ser feliz. Además, como es bien sabido, hubo grandes mentes astrónomas en el mundo árabe porque comían falafel y miraban mucho al cielo. Todo cobrará sentido, ya lo veréis.

Para mi querido anónimo no tan anónimo, como me sigues leyendo y me quieres bien, sé que no te vas a enfadar. Es posible que ya hayas probado muchas otras versiones, incluso tengas ya la tuya propia, así que esto nos puede valer para compartir. 

Al resto, que este evento ocasional no os desanime. Podéis hacerme más sugerencias y propuestas. Os las contestaré desde mi observatorio lunar.

Ingredientes

· 150/180 g de garbanzos secos
· Un diente de ajo
· Media cebolla
· Un manojo de cilantro fresco picado
· Un manojo de perejil fresco picado
· Comino
· Una cucharada de levadura química
· Pimienta cayena (opcional)
· Semillas de cilantro seco
· Pasta de sésamo (tahina)
· Limón
· Harina de garbanzo
· Aceite de girasol

Preparación

1. Poner la noche antes los garbanzos a remojo con agua fría (mínimo 12 horas). 

2. Con un procesador de alimentos o batidora trituramos los garbanzos bien escurridos. Vamos poco a poco. triturando en tandas. La textura que tiene que quedar es granulada, suelta, no una pasta. Cuando tengamos todos los garbanzos triturados, reservamos.

3. Ponemos en el vaso de la batidora abundante perejil y cilantro, media cebolla troceada y un diente de ajo. Trituramos hasta obtener una pasta verde que huela genial.

4. Mezclamos la pasta verde con los garbanzos triturados con una espátula o a mano. Se convierte todo en una pasta de color verde.

5. Añadimos las especias al gusto (comino, cayena molida, cilantro seco), una cucharadita de levadura química o bicarbonato, sal, un chorrito de limón y una cucharadita de tahina.

6. Dejamos reposar 20/30 minutos. Podemos aprovechar este tiempo para hacer la salsa de yogur para acompañar.

7. Llega el turno de hacer bolitas. Con unas cucharas o con las manos hacemos bolitas del tamaño de una nuez y las aplanamos un poquito. Las rebozamos ligeramente con harina de garbanzos.

8. Freímos en aceite abundante en un cazo o sartén. Pasamos a un escurridor y después a un plato con papel absorbente. De esta forma no quedarán nada grasientos.

9. Servimos acompañados con salsa de yogur.

Notas

- Normalmente se comen en bocadillo. Abrís un pan de pita y metéis dentro el falafel, aliñáis con salsa y unas hojas verdes.
- Es importante que los garbanzos estén crudos. Se cocinan al freír, no os preocupéis. Si utilizáis garbanzos cocidos no vais a conseguir la textura correcta y se van a desmoronar.
- Podéis freír los falafel en aceite de oliva aunque se enmascara un poquito el sabor original.
- En algunas recetas se prescinde del rebozado final con harina de garbanzos. En mi caso, me pareció que le daba un poquito más de estructura a las "croquetas" y se facilitaba la fritura.
- Como mejor están, es recién hechos (como cualquier frito).




16 de junio de 2019

mousse de chocolate clásica

mousse de chocolate

El objetivo de esta foto es que os apetezca darle un bocado a la pantalla.

El objetivo de este postre era felicitar un lindo cumpleaños.

Y ya van dos :)

En esta ocasión, no pude enredar mucho y entretenerme con laboriosas tartaletas; pero, por esa misma razón, viene bien compartir recetas más fáciles para cuando la vida se complica. 

Pues quizás lo bonito sea regalar el tiempo de preparar algo y compartirlo después.

La receta es de Miriam, de El invitado de invierno. Me voy a hacer un abono. Si entráis en su blog, veréis que no solo nos enseña esta mousse, sino que se marca otras dos más. Cuánto me queda por aprender y mejorar.

Ingredientes

· 160 g de chocolate (70% de cacao)
· 50 g de mantequilla
· 2 huevos y dos claras
· 1 pizca de sal
· 60 g de azúcar

Preparación

1. Derretimos el chocolate con la mantequilla al baño maría o en el microondas removiendo en intervalos de 30 segundos. Dejamos templar.

2. Separamos las claras y de las yemas.

3. Añadimos las yemas a la mezcla de chocolate derretido, removemos bien y dejamos enfriar.

4. Comenzamos a montar las claras a punto de nieve con una pizca de sal. Cuando ya empiecen a estar espumosas añadimos el azúcar blanquilla poco a poco mientras continuamos batiendo. Tenemos que obtener un merengue consistente.

5. Vertemos un par de cucharadas de claras montadas sobre la crema de chocolate para aligerarla. Finalmente mezclamos la crema de chocolate aligerada con el resto de las claras con movimientos envolventes y mucho cariño.

6. Servimos en los recipientes y dejamos enfriar al menos dos horas.

Notas

- En estos postres de tan pocos ingredientes, utilizad los mejores que podáis encontrar. Un buen chocolate y una buena mantequilla marcan la diferencia.
- No recuerdo bien (por qué será), pero creo que le eché unas gotas de licor café.
- La mousse lleva huevos crudos, es mejor que la consumáis el propio día.
- En el blog existe otra receta de mousse rápida de chocolate (algo más ligera). La escribí hace un montón de años ya. Se ve que es mi recurso cuando no tengo tiempo y yo no soy consciente. La foto deja mucho que desear. Voy a intentar cambiar mi sentimiento de vergüencita por el de orgullo de haber mejorado un poquito, jajaja. No me lo creo ni yo.

9 de junio de 2019

mejillones con picadillo


Es mi primera receta de mejillones en el blog. Ya tiene delito. Aunque nunca es tarde si la dicha es buena o eso dicen.

A mí este plato me recuerda mucho a bar de los de serrín en el suelo. Pero no hace falta que convirtáis vuestra cocina en un aserradero para disfrutarla. Es mucho más sencillo. Sólo hay que tener un poco de paciencia y picar las hortalizas con mucho mimo. El resto, es pan mejillón comido.

Si nos queremos cuidar, es perfecto, "aúpa" el hierro y las vitaminas. Pero como hoy es viernes domingo, os los recomiendo con una caña y unas patatillas. Siempre me ha parecido muy útil el término vigués de patatillas.

Quedoume todo moi de Rías Baixas :P

¡Viva!

Ingredientes

· Mejillones
· Un par de tomates
· Cebolleta
· Pimiento verde
· Aceite de oliva virgen extra
· Limón
· Sal
· Pimienta negra

Preparación

1. Limpiamos los mejillones, les quitamos las barbas.

2. Los metemos en una cacerola con un dedo de agua y una hoja de laurel. Tapamos la pota, dejamos que hierva, que los mejillones se abran y apagamos.

3. Pelamos los tomates.

4. Picamos en brunoise, es decir, trocitos muy pequeños las hortalizas (tomate, cebolleta, pimiento verde). Ponemos las hortalizas en un cuenco.

5. Aliñamos las hortalizas con un chorro generoso de aceite de oliva, zumo de limón, sal y pimienta negra. Si os gusta el picante podéis añadir unos copos de cayena o alguna salsa tipo Tabasco o Valentina.

6. En una fuente colocamos los mejillones desprovistos de una de sus conchas. Sobre el mejillón colocamos una cucharada hermosa del picadillo para que el molusco que quede bien cubierto.

Notas

- Es una receta muy sencilla que tiene poco que aclarar. Usad un buen mejillón gallego :)
- Si sois más de vinagre que de limón (no es mi caso), pues podéis aliñar con vinagre.
- Por si hay puristas en la sala, como cualquier marisco, los mejillones al vapor no necesitan nada más. Eso es una alternativa para cuando os apetezca variar. Así no os olvidáis los vegetales :P

16 de mayo de 2019

pan de molde con centeno y chocolate

pan de centeno con chocolate

Este pan ha sido una petición expresa de Adri que me ha hecho mucha ilusión. Él recordaba con cariño este otro pan con chocolate de años atrás. Un día en la oficina sugirió una versión del mismo pero con harina de centeno de la que somos fans.

Para mí fue una invitación clara al trasteo y la experimentación y pocas cosas me gustan más. Así que, con muy buena voluntad, me puse a urdir el pan plan. Tan bien lo planifiqué que desde la noche que hice el prefermento hasta la mañana que amasé el pan, pasaron por lo menos tres semanas. Los días se sucedían, Lucía no hacía pan porque no encontraba el momento y se dedicaba a cuidar y preservar su pequeño bote de levaduras hambrientas. 

Finalmente, atisbando en el horizonte el cumple del muchacho, me decidí a meter las manos en la masa para conseguir ofrendar tan clásico regalo envuelto en papel encerado y cordón azul. Lo acompañe con un tarro de crema casera de cacao y avellanas, me presenté en su casa y, de paso, me quedé a merendar. Una es así de espléndida.

Ains, que corteza tenía este pan :)

La receta es de Míriam, del maravilloso blog El invitado de invierno.

Ingredientes

Para el prefermento o poolish
· 100 g de harina blanca de centeno
· 100 g de agua
· 2 g de levadura seca

Para el tang zhong
· 60 g de harina panadera
· 300 g de agua

Masa final
· 50 g de harina de centeno
· 390 g de harina panadera
· 10 g de sal
· Una cucharada de azúcar
· Chocolate negro

Preparación

Prefermento o poolish

1. La noche anterior mezclamos todos los ingredientes del prefermento en un bol. Lo tapamos y lo dejamos reposar a temperatura ambiente.

Tang zhong

2. En un cazo mezclamos la harina con el agua a fuego suave y vamos removiendo con unas varillas hasta que quede una mezcla espesa.

3. Retiramos del fuego y dejamos templar.

Masa

4. Ponemos en un cuenco grande el prefermento, el tang zhong (engrudo) y los ingredientes de la masa final, harinas, azúcar y agua. 

5. Comenzamos a amasar, o bien a mano o bien a máquina, hasta obtener una masa razonablemente fina. Yo suelo mezclar ambos métodos porque me gusta mucho meter las manos en la masa. Al llevar el centeno y una proporción de harina integral, la masa no queda lisa y satinada, sino algo pegajosa. Es normal, no os asustéis. Cuando estemos terminando de amasar vamos incorporando el chocolate negro troceado o en pepitas.

6. Hacemos una bola con la masa y la depositamos en un cuenco amplio engrasado con aceite. Dejamos leudar hasta que doble su volumen.

7. Sacamos la bola del bol, la colocamos sobre la encimera enharinada y la desgasificamos apretando suavemente con los dedos. Dividimos la masa en tres porciones.

8. Boleamos cada una de las porciones y las colocamos con el pliegue hacia abajo dentro del molde engrasado y dejamos leudar de nuevo hasta que vuelva a aumentar su volumen. No suele llegar al doble por ser una masa de centeno. 

9. Calentamos el horno a 240º sin aire. Justo antes de meter el pan dentro, echamos un vaso de agua sobre la solera para generar vapor. Metemos el pan y cerramos la puerta rápidamente. Cocemos a 240º unos 15 minutos. Después bajamos la temperatura a 205º y cocemos la pieza otros 20 minutos (en este caso, con aire).

10. Cuando el pan esté cocido, lo sacamos del horno, lo desmoldamos y lo dejamos enfriar sobre una rejilla por completo.

Notas
- He de confesar que en el pan de estas fotos hice algún cambio con la receta original probada otras veces. Aproximadamente un tercio de la harina de la masa final fue harina integral panificable. También añadí un vasito de kéfir que tenía por ahí danzando. Pero antes de hacer experimentos, seguid la receta original.
- Mi prefermento también tenía una parte integral.
- Esta tarta de queso fue otra receta para un cumple de Adri. Espero que celebremos muchos cumples más.

pan de centeno y chocolate
Terrible foto oscura que no hace justicia, pero para que veáis el corte.

24 de abril de 2019

pollo en escabeche

escabeche de pollo

El proceso de poner en marcha el buscador de recetas del blog (¿lo estáis usando?) me llevó a revisitar todas las recetas aquí publicadas. Ha sido bastante curioso echar la vista atrás.

Algunas recetas, pocas, se me habían olvidado, otras me piden a gritos una actualización de las fotos y los textos van narrando una parte algo distorsionada de mis últimos ocho años de vida haciendo visible el montón de tiempo que llevo dando la turra por aquí.

El caso es que tampoco pretendo marcharme.

El platillo de hoy es una receta de escabeche, en este caso, una pechuga de pollo. A María y a mí se nos ha quedado como mantra la frase "el escabeche, es la leche" inspirada en aquel vídeo de El Comidista. A nivel personal y lingüísticamiente hablando —que me perdonen los lingüistas— me encantan las palabras que recogen toda una técnica en su significado. Un, dos, tres, escabechar. ¡Os toca!

Este escabeche nos lo comimos la primera vez templado con una lombarda salteada con manzana y lo que sobró fue directo a una ensalada verde aliñada a su vez con el propio escabeche.


Os doy ideas por si queréis rentabilizar vuestro tiempo y, en vez de ser amarretas como yo, escabechar de un tirón dos o tres pechugas de pollo.

Ingredientes

· Una pechuga de pollo
· Dos zanahorias
· Una cebolla
· Dos dientes de ajo
· 15/20 granos de pimienta
· Una hoja de laurel
· Una rama de romero
· Orégano
· Dos vasitos de aceite de oliva virgen extra
· Un vasito de vinagre de vino
· Un vasito de vino
· Un vasito de agua
· Harina

Preparación

1. Enharinamos la pechuga de pollo y retiramos el sobrante de harina dando ligeros golpes.


2. Doramos la pechuga de pollo en aceite de oliva durante unos minutos por cada cara.

3. Retiramos el pollo y reservar. 


4. Pelamos la cebolla, los ajos y las zanahorias. Picamos en juliana la cebolla y la zanahoria.

5. En el mismo aceite de freír el pollo, doramos las hortalizas.

6. Echamos los granos de pimienta, el laurel, el romero y unas hojitas de orégano.

7. Cuanto estén las hortalizas doradas, añadimos de nuevo el pollo. 

8. Añadimos el vinagre, el vino y el agua y comenzamos a cocer todo con un hervor muy suave durante unos 30
 minutos.

9. Enfriamos y dejar reposar de un día para otro.


Notas

- El escabeche es una técnica de conservación de alimentos que proviene de la cocina árabe. Se suelen escabechar productos que se hayan cocinado previamente. Es decir, añadimos el vinagre y el vino sobre el género ya cocinado.
- Es recomendable usar una cazuela donde las pechugas de pollo quepan justas y a la hora de cubrir con los líquidos apurar al máximo, que no flote todo, pero que quede cubierto.
- Las proporciones suelen ser dos de aceite por una de vinagre y otra de vino. Cuanto mejores sean estos ingredientes, mejor saldrá el escabeche. Yo muchas veces sustituyo el vino por agua. Según vuestros gustos podéis jugar con ellas o con los matices de los distintos vinagres/vinos/aceites.
- Dorar el pollo con harina es opcional.
- Os recomiendo visitar el blog de El invitado de invierno y aprender todo y más sobre el escabeche. Tiene un montón de recetas interesantes.

- Otro enlace súper completo y mucho más desarrollado que lo que yo os cuento, es esta guía definitiva del escabeche publicada en Directo al paladar.
- Os dejo mi anterior receta de bonito en escabeche.