1 de mayo de 2018

cardo con almendras


Ha vuelto el frío. Así que vamos a aprovechar y proponer un plato invernal. Tradición de unas navidades que no han sido nunca las mías. No voy a mentir. Sin embargo y quizás por ello, me guste rescatarla, probarla y descubrirla. No tengo su sabor unido a un recuerdo nostálgico, a una abuela querida o a días de cencellada y brasero. Pero, sí tengo imaginación y capacidad para generar nuevas historias.

La primera es que si nadie te avisa, este plato llena. Llena mucho. Así que, o bien plato único, o bien menos cantidad y acompañando a algo ligero o a unas croquetas. Porque las croquetas quedan bien con todo.

La segunda es que es difícil de fotografiar. Nos puede quedar cual cardo. Maquillé un poco el resultado con el atrezzo: que si pañito, que si ajos, que si almendrucas... Todo por desviar la mirada de lo que resultó ser una salsa tosca como molida en un mortero de antaño. Si me meto en el papel, me meto. Aprovecho para profesar mi admiración a los "gastroblogs" que realizan un despliegue de ingredientes desperdigados en sus bodegones. A mí me falta tiempo para barrer mis propias migas. 

La tercera es que está sorprendentemente rico. Dulce, suave, delicado. Aparentemente nos puede recordar a una penca de acelga, pero sube muchos puntos de sabor. Ahora quiero probar cardos naturales. Si los encontráis en Galicia, me avisáis. Son un invento.

Para finalizar, un pequeño apunte filosófico-comidístico, sobre todo por lo que veo en la moda instagramera. Está bien probar y conocer nuevos ingredientes. Soy la primera en apuntarse. Pero tengo la sensación de que hay mucha chía, mucho açaí y mucho kale, pero poco cardo, poca borraja y pocos grelos. Así que, aquí está mi aporte. Mi cocina vegetariana va por ahí.

Y para buscar las mejores referencias, siempre vuelvo a Mercado Calabajío.

Ingredientes


· Un frasco de cardo en conserva
· Dos dientes de ajo
· 50 g almendra molida
· 50 g de piñones molidos
· Aceite de oliva
· Fariña
· Un chorro de leche entera
· Sal y pimienta

Preparación

1. Escurrimos el cardo. Reservamos el agua de conserva.

2. Fileteamos dos dientes de ajo. Echamos un par de cucharadas de aceite en una sartén y doramos los ajitos.

3. Incorporamos una cucharada de harina y la cocinamos durante un minuto aproximadamente.

4. Añadimos los frutos secos molidos. Rehogamos todo conjuntamente.

5. Nos pedirá líquido a gritos. Procedemos a echar la leche y a remover hasta que quede todo integrado. Añadimos también parte del caldo de cocción hasta que tenga una consistencia más clarita.

6. Añadimos la salsa en el cardo previamente calentado y removemos todo conjuntamente intentando no partir los trozos de caldo.

7. Se puede decorar con unos piñones tostaditos.

Notas

- En las zonas en las que encontréis cardo, aprovechad la verdura fresca.
- Para calentar el cardo antes del punto 6, podéis calentarlo en el propio agua de cocción.
- Podéis trabar mejor la salsa hasta que quede como una bechamel fina.

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