21 de julio de 2013

flan de huevo


Creo que todo cocinillas tiene una receta que no quiere hacer. Que dice que no sabe prepararla y que no quiere aprender. Es para que se la hagan de vez en cuando sin pensar en ingredientes, tiempos y hornos. La receta de su cumple o de una semana triste o alegre. A mí me pasa con el flan. Me entusiasma y es un postre redondo. Con toque de limón y sin nata, por supuesto.

Me he agenciado a varias "flaneras" y así no me falla. Y consigo que tres o cuatro veces al año me lo preparen. Hay que hacer un poco la rosca, pero funciona.

Esta es la receta del número uno por si os presentáis voluntarios a la lista de flaner@s. El  número dos le sigue muy de cerca y el corazón, o el estómago según se mire, se me divide. De la madre de María y ejecutado por María in person. Toma ya. 


Ingredientes. (6 flanes)

· 500 mL de leche entera.
· 6 huevos (3 enteros y 3 yemas).
· 6 cucharadas de azúcar.
· Cáscara de limón (la parte amarilla).

Para el caramelo.
· 3 cucharadas de azúcar.
· Unas gotas de agua.

Preparación.

1. Hervimos la leche. Agregamos la cáscara de limón y dejamos infusionar mientras se templa la leche. Colamos y reservamos.

2. Mientras separamos las claras de las yemas. Las claras sobrantes se pueden congelar.

3. Batimos con la batidora de brazo los huevos con el azúcar, no mucho, lo suficiente para que se mezclen.

4. Incorporamos la leche a la mezcla de huevos y azúcar.

5. Vertemos la mezcla en las flaneras previamente caramelizadas.

6. Precalentamos el horno a 180 ºC y preparamos un recipiente para el baño maría. Tenemos que comprobar que caben las flaneras.

7. Horneamos al baño maría durante 45 minutos a 180 ºC. Hay que vigilar que no se quemen por arriba, se puede controlar con un papel de aluminio. Para comprobar que ya están listos pinchamos con un cuchillo o brocheta y tiene que salir limpio.

8. Retiramos del horno, y dejamos reposar. Posteriormente los metemos en el frigorífico y refrigeramos bien.


Para el caramelo.

1. Ponemos en una sartén el azúcar con un poquito de agua. Dejamos que se vaya disolviendo sin revolver hasta que comiencen a salir burbujitas.

2. Una vez salgan burbujitas comenzamos a remover, a fuego medio, hasta que comience a adquirir un color tostado. Retiraremos del fuego y seguimos removiendo pero sin que se queme para que no amargue el postre.

3. Vertemos en el molde, primero en la base y después vamos girando hasta que se impregnen las paredes.

Recomendaciones.


- La leche se puede aromatizar con naranja, limón, vainilla, etc.
- Las claras sobrantes se pueden congelar para otras preparaciones.

9 comentarios:

  1. Tachán!! Hemos de reconocer que este ha sido un poco accidentado en cuanto a falta de medios, pero sin embargo, el resultado como simpre...:)

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  2. Seguro que está riquísimo!! lo del flan nunca falla para quedar bien ;)

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  3. Lo de "ejecutado" suena fatal si coges la segunda acepción. Parece como si la receta pasara por delante del pelotón de fusilamiento.

    A mí me gustaría ejecutar al propio flan a bocados y sin compasión ninguna, no le indulta ni toda la corte de los milagros de Valle.

    Y el plato..., Lucía que te lo preste alguna vez, qué escondío lo tenía la muy.

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  4. Si yo te contara la historia del plato...retirarías tus palabras ;)

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    1. Cuenta, cuenta. Con lo que me gusta a mí leer historias.

      Y si hay que rectificar no hay problema, yo retiro mis palabras y el flan, y con el plato jugamos a los malabares.

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    2. El plato es de la otra inquilina de esta casa, que la semana pasada tras liquidar sus obligaciones se fue en la búsqueda de UN plato acorde a la ocasión y cromáticamente agradable a la vista con un flan encima. Apareció con sonrisa de oreja a oreja colmada de satisfacción por haber encontrado el mencionado plato por UN euro. Ahora tenemos un plato que como el resto...va al margen de la vajilla. Con lo cual entiendo que seguimos en la misma línea estética...

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    3. Línea estética que podría definirse como "cada uno de su padre y de su madre" (simplemente por aclarar)

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    4. Vamos a ver. El plato es mío es muy bonito, ¿a qué sí sacalenguas? ¿a qué te ha gustado? ¿a qué parece un disco de vinilo? Me costó un euro, y no quedaban más, si no hubiera traído por lo menos dos.
      Fui a por él porque el flan se merecía un atuendo especial y novedoso. Si no tenemos dos platos iguales, no será solo culpa mía. Es fruto de haber pasado varias generaciones de estudiantes por aquí, cada uno con los platos de su mamá. Se rompen. Son los fantasmas que hacen malabares. ¿Sabes aquello de darle la vuelta por detrás del codo? Pues eso.

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