14 de octubre de 2016

yogur natural sin grandes medios


 
Tengo que escribir esta entrada desde Guate aunque luego no tenga nada que publicar en no sé cuantas semanas. Tenemos una historia yogurtera que contar y es el momento y el lugar. Atentos y atentas.

En este país todos los yogures (naturales y de sabores) son azucarados, extremadamente azucarados. También son un producto caro, especialmente para la población local. Se importa, como la gran mayoría de los lácteos.


A mí, el yogur me gusta cuanto más ácido, mejor. Lo que aquí toman, está pasable, pero no es yogur, es otra cosa. Además, tanto Ana como yo, somos grandes devoradoras de este producto y les hemos trasladado este entusiasmo glotón al resto de los compis de la familia ASF.

Ante este panorama de gente ávida de yogur natural, encontramos el cielo cuando el año pasado año descubrieron EL INDIO. Es un restaurante de comida india en Xela que vende yogur natural sin azucarar en botes de litro y medio litro. También hace un curry y un pollo tikka massala de escándalo, pero eso es otra historia. El caso que estamos convencidos de que es el único lugar en Guatemala donde podemos encontrarlo.

Durante el último mes hemos ido cada dos días a comprar yogur. La media ha podido ser de 7 u 8 litros semanales. El dependiente, amabilísimo, no ponía nunca cara de ¿¿ya estáis aquí otra vez?? Me gustaría saber que pensaba de semejante panda en su fuero interno.


Para que veais el nivel de adicción, una noche fuimos a cenar allí con unos chicos españoles con los que habíamos hecho una excursión ese mismo día. Durante la cena, todas les fuimos comentando las benevolencias del yogur que allí vendían por separado, nos dimos cuenta después cuando comentamos la jugada. Al pagar la cuenta, nos surtimos de nuestras habituales provisiones y, cuando nos despedimos de nuestros conocidos, sucedió la tragedia. A Adri se le cayó uno de los botes al suelo que comenzó a desparramarse por la acera. Las cinco, al unísono, exclamamos un "oooooooooooooooooooooh" dramático y desgarrador mientras los otros paisanos nos miraban asombrados y nadie recogía el yogur. Vaya panda de locas. Nos despedimos ahí y no quisieron saber nada más de nosotras nunca más.

La semana pasada abandonamos Xela. Nos trajimos nuestro buen cargamento de yogur en las maletas, pero, como era de esperar, duró dos telediarios. Entonces se nos encendió la bombilla. ¡Hagamos yogur con el último suspiro que nos queda! Recuperemos el espíritu ochentero de la yogurtera, pongámonos en modo hippie y hagamos nuestro propia comida.

¿Hay algo que me pueda divertir más? :D

Recordaba que El Comidista tenía un vídeo reciente sobre como hacer yogur utilizando tres elementos: thermomix, horno y olla a presión y siempre con termómetro. Aquí nos movíamos en niveles más básicos, contábamos con una pota, nuestro desarrollado sentido del tacto y una caloreta que lo flipas. ¿Qué podía salir mal?


Ya habéis visto el resultado. De sabor, suave, para mí gusto le faltaba una chispa de acidez. La textura, bastante conseguida, cuajado y cremoso. Sin nata añadida. La sensación personal, muy satisfactoria.

Que sepáis que ya sé a que voy a dedicar el invierno que viene en Galicia.

Firmado. La nena del yogur natural. 

Ingredientes.

· Un yogur.
· Un litro de leche.
· Tres cucharadas de leche en polvo.
· Agua.

Preparación. Para unas condiciones muy básicas.

1. Estando aquí me pareció bastante interesante esterilizar los botes de cristal que íbamos a utilizar. Los hervimos en agua durante 10-15 minutos.

2. Calentamos una pota con agua y otra con un litro de leche hasta 45 ºC. ¿Cómo lo sabemos? Nuestra lógica deductiva fue que si metíamos a un bebé, se tenía que quemar un poquito. 

3. Cuando la leche alcance esa temperatura, la mezclamos con la leche en polvo y removemos. Añadimos el yogur y mezclamos bien.

4. Metemos la mezcla de leche y yogur en los tarros de cristal. Si tienen tapa, los cerramos, y los envolvemos con papel de alumnio.

5. Metemos los frascos en la olla con agua caliente (a 45º). Tened cuidado de que el agua no los cubra. Cerramos la pota, la envolvemos en unas toallas y la mantenemos en un sitio cálido. 

6. Dejamos fermentar sobre seis horas.

7. Sacamos los yogures de la pota con agua y los metemos en el frigorífico tres o cuatro horas más.

Notas.

- Evidentemente, esta no es la forma más científica de hacer yogur. Teniendo más medios, se puede ser más preciso. Sin embargo, este era un ejercicio de recursos.
- Lo importante es saber que a más de 50 ºC las bacterias del yogur se mueren y a menos de 35 ºC no se reproducen. Entre 42º y 45º es su temperatura óptima de vidilla. En ese margen de temperaturas es donde podemos movernos.
- Siguiendo este método, siempre necesitamos un yogur para iniciar el proceso.
- Podéis sustituir 100 mL de la leche por nata.
- Cuanto más tiempo fermente, será más ácido. Cuanta más actividad bacteriana, más consistente.

1 comentario:

  1. Se ve que tenías clara la teoría, se trataba de saber si aprobarías la parte práctica.
    La receta está hecha con una tremenda economía de medios pero parece que un termómetro ayudaría bastante. Me ha llegado al alma el punto 2 para calcular la temperatura (que viene siendo: "échese un bebé sobre el líquido elemento y mídanse los decibelios de sus gritos".

    El caso es que conseguiste una muy presentable muestra de yogurt casero ¡Prueba superada!

    ResponderEliminar