10 de febrero de 2016

masa de pizza sin amasado



Sé que este silencio que os traéis en torno a la ausencia de comida 100% italiana en este recuncho es porque os estáis pensando seria y concienzudamente financiar mi paseo comidista al país de la bota. Mientras ese momento llega —el del paseo comidista, no el de la financiación, tranquis—, vamos a ir haciendo pinitos. Pinito número 1: pizza sin amasado del gran Iban, oh señor de las masas.

Una pizza para atraerlos a todos y atarlos a la cocina.

 
Esa fue la intención de este puente carnavalero. Sabiendo el domingo que el lunes y martes pasaría gente de bien por mi casa, me animé a preparar masa para tres pizzas en potencia. Esta receta necesita, al menos, 24 horas de reposo en nevera. Es lo único que tenéis que hacer. El resto del tiempo lo podéis dedicar a aquello que más os plazca.

El experimento salió escandalosamente bueno. Este hizo la maaaaaaaasa, este la estiróooooooo, aquel picó los ingredieeeeentes, Lucía la horneóooooooooo —y provocó un conato de incedio que apagó sigilosamente— y todos gorditos y gorditas se la comieron. Mierda, en plural no rima. Comentar porque viene claramente al caso que de postre cayeron, de madres y abuelas queridas, orejas, freixós y rosquillas.


Vamos, que vivimos muy bien :)


Aquí tenéis la receta en vídeo que despeja cualquier tipo de duda. 

Ingredientes.

· 525 g de harina panificable.
· 340 g de agua (65%)
· 20 g de aceite de oliva.
· 11 g de sal.
· 5 g de levadura fresca o 1,5 g de levadura seca.

Preparación.

1. Disolvemos la levadura en el agua.

2. En un bol grande mezclamos todos los ingredientes hasta conseguir una masa homogénea aunque algo pegajosa. Dejamos reposar 15 minutos en el bol.

3. Pasamos la masa a la mesa sin añadir harina. Plegamos un par de veces la masa sobre si misma. Dejamos reposar 5 minutos.

4. Dividimos la masa en tres porciones de aproximadamente 300 g cada una. Hacemos una pelotilla con cada una de ellas y las guardamos en boles previamente aceitados y cubiertos con papel film.

5. Guardamos los boles en la nevera durante al menos 24h pudiendo estar 48h o 72h sin ningún problema.

Día D.

6. Calienta el horno a 250 ºC durante al menos media hora antes de introducir la futura pizza.

7. Saca la masa de la nevera y disponla sobre una superficie enharinada. Poco a poco empieza a aplastarla con la yema de los dedos. La masa se tiene que estirar con facilidad. Repite esta operación varias veces. Después estírala haciendo con tus manos el movimiento de un un limpiaparabrisas. Más o menos saldrá una pizza de 25 cm de diámetro.

8. Pasa la masa estirada a un papel de hornear. Acaba aquí de formar tu pizza.

9. Coloca ahora con rapidez el relleno de la pizza.

10. Desliza el papel de hornear con la pizza sobre la base del horno. En esta posición tendrá que estar 4 ó 5 minutos. Cuando comience a estar dorada pasamos la pizza a una bandeja que colocaremos debajo del grill a la máxima potencia también durante un par de minutos.

Notas.

- El estirado de la masa igual es lo más "complicado" de la receta, pero más o menos redonda, saldrá bien.
- Es importante que el relleno de la pizza no sea muy húmedo. El tomate debe ser espeso, tipo passata. Tampoco hay que echar gran cantidad. Los ingredientes que vayáis a poner, tened cuidado de escurrirlos bien. Estas precauciones servirán para que vuestra pizza esté crujiente.
- Cuidadiño durante la manipulación de la pizza en el horneado. ¡No quemarse!

1 comentario:

  1. Vivimos bastante bien sí ! y la verdad que la pizza quedó de escándalo. por eso mismo me animaré a hacer la masa este fin de semana, en un momento de descuido de mi madre, fiel vigilante de la cocina.
    si queda bien, mando foticos !

    ResponderEliminar