8 de octubre de 2013

puerros asados


Después de todos los halagos, piropos y regalamiento de oídos que he recibido a lo largo de estos días para con el blog — qué bonita es el ¿conjunto preposicional? para con — he engordado trescientos kilogramos de orgullo personal. Voy por ahí henchida de orgullo. Así que para aligerarlo, pero sin dejar de trabajar, una receta de puerros. ¿Puerros? Sí. Esos grandes olvidados utilizados nada más que en sofritos y purés. ¡Reivindiquemos el puerro! Bienvenidos a la Liga Propuerros.

Propuerros.

Repetidlo tres veces y ya no sabréis de que estoy hablando. Lo mejor es que esto no pase, pues llegaréis a la cocina y haréis tortilla de patatas, que está muy bien, pero no es el objeto de este texto. Si hacéis tortilla, no os olvidéis de invitarme. Nunca.


Receta de promamádemaría adaptada.


Ingredientes. (2 personas)

· 4 puerros.
· 8 lonchas jamón serrano.
· 8 lonchas queso semicurado.
· Aceite de oliva.

Preparación.


1. Lavamos muy bien los puerros, quitamos la capa exterior y la parte verde superior. Los partimos por la mitad longitudinalmente y los disponemos en una fuente para horno. Sazonamos con un chorro de aceite de oliva virgen.

2. Introducimos los puerros en el horno precalentado a 180ºC durante 30-40 minutos o hasta que estén tiernos.

3. Retiramos del horno los puerros y en una sartén o plancha a fuego fuerte los tostamos un poco para realzar el sabor.

4. Envolvemos cada puerro con una loncha de queso y una de jamón y los volvemos a llevar al horno hasta que el queso se funda (3 ó 4 minutos).

Recomendaciones.


- Se pueden cocer los puerros en lugar de asarlos y luego tostarlos. Es cuestión de gustos y/o tiempo.
- Si los puerros son grandes, se pueden partir en cuartos.

- Si queréis ponerles un lacito cursilón no tenéis más que aprovechar que estáis haciendo un caldo con la parte exterior y verde del puerro, retirar una de esas hojas ya cocidas y hacer hilos con ella.


Propuerros de promaría precrudos.

6 comentarios:

  1. Me sumo a la reivindicación del puerro y sumo a las cualidades loadas la de servir de prótesis-placebo.
    Una persona cercana y querida aprendió a andar agarrada a un puerro que sustituía la mano de su madre, mujer práctica y ya bastante harta de andar agachada.
    Imaginen lo que es corretear confiado por el pasillo enarbolando un puerro cual paquidermo volador agarrado a su amuleto. http://www.thoughtineuskadi.com/wp-content/uploads/2012/09/dumbo-1941-03-g.jpg
    Gran receta.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Gracias!
      La idea del lazo de unión niño-adulto a través de un puerro, me parece genial! Unidos por las verduras y cuidando la espalda, jaja. Lo tiene todo.
      Bienvenido ;)

      Eliminar
    2. Sí, bueno... El caso es que la madre soltaba el puerro y dejaba a la criatura caminando por sus propios medios pero proyectando su confianza en la hortaliza.

      Eliminar
  2. Promaría Precrudos8 de octubre de 2013, 15:24

    El puerro...ese gran desconocido.

    ResponderEliminar